Viernes 18 de Enero, 2019

Costa Rica da bienvenida al nuevo año 2019

30 de diciembre, 2018

Luis Fernando Allen Forbes

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El 2018 fue un año muy difícil para los costarricenses, pero más lo fue el cierre del año por una huelga prolongada que no tuvo las respuestas esperadas por un sindicalismo debilitado y un gobierno obsesionado con la aprobación del plan fiscal que de acuerdo a muchos sectores del país está lleno de parches.

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El resultado de las elecciones presidenciales de febrero 2018, en las que fue elegido Carlos Alvarado plantea un escenario político muy diferente al que hemos conocido durante los años en que vivimos bajo un sistema bipartidista.

Con su voto, los costarricenses hicieron realidad su decisión de iniciar un camino distinto, en cuanto a quién prefieren que dirija su Gobierno; en cuanto a lo que exigen a sus políticos; en cuanto a la forma en que quieren que su gobierno actúe y también lo hagan el resto de las instituciones.

Han aparecido grupos de izquierda y derecha como nuevos actores políticos. Se ha incrementado el pluralismo y se ha puesto fin a un largo período de caudillismo debido a la voluntad expresada en las urnas por los ciudadanos en las últimas elecciones.

Para el 2019, tenemos la oportunidad de construir entre todos un mejor país. Esto supone que el cambio no será de solo el gobierno o de un sector político. Las grandes transformaciones nacerán de los corazones y de las voluntades de todos los ciudadanos, que anhelamos un mejor país, justo y pujante.

Los costarricenses demandamos más capacidades y derechos para poder llevar adelante nuestros sueños, una convivencia social que brinde calidad de vida y protección, más y mejores oportunidades de trabajo y emprendimientos para surgir. Asimismo, una participación social y un funcionamiento de la democracia que corresponda con su dignidad de ciudadanos y un país a la altura de nuestros esfuerzos y méritos.

Entre los retos más importantes que enfrenta Costa Rica sin lugar a dudas destaca el de la debilitada confianza que existe en distintos planos políticos, sociales y económicos. No es un problema más, es el desafío más profundo y transversal que hoy se enfrenta como país y que debe ser atendido como prioridad del más alto nivel.

Han sido cuatro años más en los que el malestar ciudadano se ha traducido en una desconfianza creciente hacia representantes públicos y han sido patentes las insuficiencias del sistema político para hacerse permeable a las reclamaciones de los ciudadanos.

Costa Rica exige modernizar nuestro sistema político, económico, social y cultural, para hacerlo más participativo, más sólido, más democrático y más resistente, porque su desarrollo depende de instituciones modernas, con capacidad técnica y eficientes en todos las órdenes y poderes de gobierno.

Por último, las reformas políticas deben asegurar la participación ciudadana para erradicar la corrupción y simplificar la estructura y el funcionamiento de los poderes públicos haciendo de la transparencia una norma cotidiana de conducta.

 

 

 



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