Domingo 22 de Setiembre, 2019

Sexo y diabetes

Dr. Mauro Fernández / Archivo20 de febrero, 2019 | 05:32 AM
La respuesta sexual es un mecanismo complejo que requiere ante todo de la integridad de múltiples sistemas del cuerpo humano. Así, enfermedades que afectan órganos que en apariencia no tienen que ver con el sexo, pueden producir serias alteraciones sexuales.
 
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Tal es el caso de la diabetes, que es un padecimiento del páncreas, que provoca niveles elevados de azúcar en la sangre, debido a una falla en la producción de la insulina, que es la hormona pancreática responsable de introducir el azúcar a las células.
 
Entre los síntomas más importantes figuran: orinar frecuentemente, orinar mucha cantidad, tanto a lo largo del día como en la noche, razón por la cual se interrumpe el ciclo del sueño, por tener que levantarse a orinar. Además, es frecuente que se experimente mucha sed y mucha hambre, con una paradójica pérdida de peso. También, es común la fatiga y la irritabilidad. 
 
Conforme avanza la enfermedad, se presentan síntomas diversos como visión borrosa, heridas que tardan en sanar, hormigueos o adormecimientos en manos y pies, así como infecciones, ardor, picazón y enrojecimiento en diversas partes del cuerpo, entre ellas los genitales.
 
La diabetes que no es detectada a tiempo o que es mal controlada tiende a dañar, además los nervios y las arterias de muchos órganos, entre ellos los órganos genitales, provocando serios problemas sexuales, tanto en hombres como en mujeres.
 
Así, en el varón puede producir erecciones débiles, erecciones que se desvanecen, erecciones que ameritan de mucho estímulo para conseguirlas, o erecciones que requieren de largos periodos de descanso para tener un nuevo acto sexual. Además, problemas de eyaculación precoz, o por el contrario problemas para eyacular, y pérdida en el deseo sexual.
 
En la mujer puede dificultar la consecución del orgasmo, disminuir la lubricación, provocar irritaciones vaginales, disminuir el apetito sexual y propiciar el dolor con la penetración.
 
La diabetes es una enfermedad muy fácil de diagnosticar, un simple examen de sangre en ayunas nos permite detectarla. Desgraciadamente se calcula que, en países como el nuestro, la mitad de los diabéticos no saben que son diabéticos.
 
En la actualidad no disponemos de tratamientos que curen la diabetes, pero sí contamos con medicamentos que nos permiten controlarla de manera adecuada y nos permite evitar las consecuencias nocivas de esta enfermedad. Además, hoy la ciencia dispone de diversos medicamentos que nos permiten preservar el buen rendimiento sexual.
 
Por eso, en todo paciente diabético siempre es fundamental evaluar la esfera sexual, sobre todo porque con frecuencia el paciente desconoce que esta enfermedad puede dañar la sexualidad y por eso no menciona el tema en la consulta.
 
Por otra parte, en todo paciente con problemas de sexuales siempre medimos el azúcar en sangre. Este proceder se basa en el hallazgo clínico que la diabetes figura entre las primeras causas de pérdida en el rendimiento sexual. 
 
Con los tratamientos actuales, la inmensa mayoría de los pacientes diabéticos pueden llevar una vida sexual normal.

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