Domingo 22 de Setiembre, 2019

Señales que pueden prevenir un suicidio

23 de febrero, 2019

Paula García

[email protected]

Nuestro país enfrenta un triste panorama y un emergente social abrumador. Durante las últimas semanas, una oleada de suicidios pone en alerta no solo a las autoridades, sino que se convierte en el detonante de un recordatorio vital: "Las ideas suicidas no pueden tomarse a la ligera, pues no son ni un juego ni un invento para llamar la atención", como creen muchas personas.

Lea: ¿Por qué fracasa una relación de pareja?

Es triste ver lo desensibilizados que estamos. Nos interesa solo nuestro metro cuadrado y señalamos el del otro con juicios, como si fuera sencillo arreglar la vida de otros, cuando somos incapaces de resolver la nuestra. Existen muchos mitos y estigmas que giran en torno al suicidio, pero pocas veces se habla claro y concreto al respecto. Por ese motivo, a continuación les presento una breve definición de ideas y conductas suicidas, formas de reconocimiento y posibles planes de acción en 5 sencillos pasos:

1. Sepa qué son las ideas suicidas: Se trata de pensamientos de muerte, los cuales se crean y aparecen en la mente de una persona de forma recurrente, casi siempre de manera incontrolable. Por lo general, se producen en momentos cuando una persona se encuentra inmersa en condiciones de estrés o dolor psíquico extremo. Ej. Duelos, diagnósticos médicos inesperados, exceso de estrés, trastornos psiquiátricos, problemas financieros, problemas de pareja, abusos sexuales, entre otros.

2. Reconozca qué hacer cuando aparecen las ideas suicidas o si alguien allegado se lo comenta: Muchas veces se cree que las personas, al expresar que tienen ideas de que quieren autoeliminarse, lo dicen por llamar la atención, pero en la realidad no es así. La persona está experimentando un dolor tan grande que siente que no hay opciones. Con la aparición de las ideas suicidas, la mente se nubla y estas personas llegan a confundirse y creer que acabar con la vida es una salida y la única opción, por lo tanto, nunca una idea suicida debe tomarse a la ligera, pues podría ser un grito de auxilio inconsciente.

Cuando alguien empieza a hablar de la muerte con mucha intensidad, a despedirse de las personas como si no las volviera a ver, si un conocido suyo se aísla, si le ve cambios de humor radicales como un día muy feliz y otro muy triste, nota pérdida de motivación para vivir, proponerse metas o sueños o dificultad para dormir, ponga mucha atención, porque se trata de conductas indicadoras de que algo no anda bien y por lo general estos síntomas vienen acompañados de ideas de muerte o planes de cómo morir, los cuales casi nunca se dicen, y eso aumenta el riesgo.

3. Haga algo al respecto: una vez que reconozca la existencia de un riesgo latente, quedarse callado, si usted conoce a alguien cercano que tiene estas conductas, y no tenderle la mano, es ser cómplice si se llegara a consumar el acto, por lo tanto, si logra reconocer algún síntoma en alguna persona conocida, consúltele qué le ocurre, sin titubeos, pero sin juzgarle.

Consúltele cómo puede ayudar, sea empático y no juzgue, no regañe, ni señale a la persona por la aparición de estas ideas, pues surgen por lo general de forma involuntaria e incontrolable y actuar de ese modo puede aumentar el riesgo de que la persona se aleje y decida efectuar el acto al sentirse acorralada. Y, si es usted quien se siente así, busque ayuda oportuna, alguien profesional, llame a un amigo o familiar de su total confianza, quien sepa que no le va a juzgar, acuda a los servicios de salud o, si siente el deseo incontrolable, llame al 9-1-1 para que le envíen la ayuda pertinente. Recuerde: las ideas suicidas no desaparecen solas, se requiere de ayuda para tratarlas, pero, sin importar el problema, siempre hay salidas.

4. Romper el silencio no es fácil: por lo tanto, no se presione ni mucho menos presione a una persona que recién pide ayuda. La atención inmediata es necesaria, tanto para cortar como controlar las ideas suicidas y evitar una desgracia. Callar puede ser la peor decisión.

5. La responsabilidad es de todos: somos una sociedad a la que cada vez le importa menos el ser humano; peleamos mucho por derechos e igualdades, pero no somos capaces de sentir empatía por el dolor ajeno. Muchas veces un abrazo, una palabra, un ratito de escucha sin juicios, salva vidas. Nadie está exento de experimentar ideas suicidas, son dolorosas, flagelan emocionalmente pero resultan controlables cuando logran reconocerse y trabajarse profesionalmente. Por eso, si las reconoce en usted mismo, busque ayuda.

Siempre hay alguien que puede apoyarlo en ese momento y, si conoce a alguien con síntomas, interésese, cuídele y bríndele su respaldo, que eso puede no solo rescatar a una persona de la muerte, sino además ahorrar el dolor terrible de la pérdida de un ser querido en esas condiciones.


Noticias relacionadas

VEA MÁS



Comentarios

COMENTAR

simon (26/02/2019)

!Primo! , una cosa grande para discutir. Gracias! ?Cuales son los raizes del suicidio ? Para mi, la destruccion de la familia a travez divorcios y estilos perversos de la vida y ultimamente, materialismo que quiere excluir Dios de nuestro mundo.