Viernes 22 de Marzo, 2019

Cuando nada es suficiente

08 de marzo, 2019

Fernanda Coblentz

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Hace pocos días, mi hijo Alessandro cumplió 9 años. Les juro que en total al enano se le cantaron como unas 6 veces. Lo llevamos a desayunar a su restaurante favorito, luego le cantamos con su equipo de fútbol, después fuimos a que viera cómo perdía el Real Madrid, en la noche cenamos en su otro restaurante favorito, el domingo le hicimos una celebración con sus amigos y sus tíos.

En fin, el mocoso no tenía una sola razón para no decir que ese había sido el mejor cumpleaños de su vida. Pero entonces, anteayer, otro de sus amigos cumplió años y le celebraron dexactamente de la misma manera y Alessandro dijo: ¿por qué el cumple de Santi es mejor que el mío? En ese instante, se los juro que quería devolver el tiempo para no haberle celebrado a él, porque definitivamente no apreció todo lo que se hizo.

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Y entonces me di cuenta, Alessandro tiene el Síndrome del Niño Hiperregalado. Les cuento que este síndrome no lo van a encontrar en el DSM-5 ni en el 6 ni en el 96673. No es un trastorno, sino que es una descripción de la realidad. El síndrome es causado completamente por la familia y el círculo del niño, y se trata de estos niños que básicamente obtienen todo lo que quieren y en el momento que lo quieren.

Como maestra lo veo todos los días, con los chicos que lloran hasta por no poder guardar su cuaderno en su bulto. En el caso de Ale, lo vi cuando obtuvo su cumpleaños tal y como lo pidió, pero se enojó después porque los globos de él eran de fútbol y los de su amigo de videojuegos.

A lo largo de nuestra vida, juntos, mi hijo ha tenido absolutamente todos los síntomas del síndrome (sinceramente no sé cómo no me di cuenta antes). Tiene una baja tolerancia a la frustración, pasa diciendo que se aburre, es caprichoso, no valora lo que tiene, es consumista y egoísta.

¿Y adivinen quiénes somos los causantes de eso? Mi familia, bueno, principalmente yo, que intento complacerlo en todo porque todavía me siento culpable de haber sido una adolescente madre. Pero en la mayoría de casos los padres expresan el “querer darle todo lo que yo no tuve” y ahí es donde los cargamos de regalos.

Ahora, no importa que mi hijo sufra de esto, lo importante es ver las señales de que nuestros hijos tienen dicho síndrome y evitar que se sigan manifestando. Básicamente lo que debo hacer es disminuir al máximo la cantidad de regalos y de cosas que recibe sin razón. Un regalo debe ser algo que el verdaderamente añore y necesite, algo que tenga que esperar para obtenerlo, debo dejar de darle absolutamente todo lo que pide. Yo quiero que en el futuro mi hijo sea capaz de manejar su frustración y que no se derrumbe cada vez que no logra algo. Quiero que él valore absolutamente todo lo que tiene. Y esto definitivamente no lo voy a lograr si cada vez que pide algo se lo doy.



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