Martes 17 de Setiembre, 2019

Estado de la reelección en América Latina: De su rechazo absoluto a la reelección indefinida

14 de marzo, 2019

Sergio Araya Alvarado / Politólogo

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En los albores del proceso de (re-)democratización más largo, extenso y profundo en la historia de la Región, iniciado a finales de la década de los setenta del siglo anterior, la tesis dominante alrededor de la reelección del máximo titular del Ejecutivo era su prohibición o, al menos, su restricción a un periodo, fuere consecutivo o diferido.

Lea: Algunos apuntes en torno a la figura de la reelección presidencial

No obstante con el devenir del tiempo, en tanto más se consolidaba, al menos desde la perspectiva formal, la institucionalidad jurídica democrática, se ha ido transitando hacia la instauración de la reelección indefinida.

El proceso no ha sido lineal ni tampoco sustentado en un único método. En algunos países los cambios han sido producto de acuerdos políticos traducidos en reformas al ordenamiento jurídico desde el ámbito parlamentario; en otros casos, han sido decisiones generadas en sede judicial como respuesta a recursos interpuestos por quienes ejercen la presidencia o provenientes de sectores de la sociedad civil.

Antes de hacer un repaso rápido del estado de la figura en términos reales, se consignan los tipos de reelección existentes en un sistema presidencialista desde una perspectiva conceptual.

A saber:

-  Sistema que la prohíbe de forma taxativa y tajante.

-  Reelección consecutiva acotada a un número específico de periodos adicionales.

-  Reelección diferida y limitada a una cantidad definida de opciones

-  Reelección indefinida

El primero de los casos circunscribe el ejercicio de la Presidencia a un único periodo constitucional. Llevado al extremo, conlleva su afirmación en normas constitucionales consideradas pétreas.

El segundo modelo permite a quien detenta el cargo, aspirar a mantenerse en él. En la práctica, como ocurre en los Estados Unidos de América, tal posibilidad se limita a una única ocasión.

El tercer esquema posibilita correr nuevamente por la Presidencia, una vez haya transcurrido un número prestablecido de periodos presidenciales durante los cuales le estaba vedada su aspiración a quien hubiere ejercido el cargo con anterioridad.

La reelección indefinida se caracteriza por no poner límites a la postulación de quien ejerce el cargo, ni en número de periodos, ni en plazo de gracia para poder hacer efectiva una nueva candidatura.

En el marco de la tipología señalada, actualmente América Latina observa una importante transformación constitucional  en el funcionamiento de sus sistemas presidencialistas.

En tanto la prohibición sigue siendo la norma en los países que la sostuvieron desde finales de la década de los setenta del siglo XX, con una transgresión muy particular y sui géneris en uno de ellos, en aquellos que promovían un modelo diferido y que representaban el 67%  al inicio del periodo de redemocratización, se observa un tránsito hacia reglas que la permitan de forma consecutiva o indefinida, que hoy redujo a un 39% el número de naciones con el esquema diferido antes citado.

Los países sin reelección son: México, Paraguay, Guatemala y Honduras. Este último empero permitió la reelección del actual Presidente Juan Orlando Hernández, a través de una interpretación efectuada por su Corte Suprema de Justicia al contenido de la norma pétrea sobre la que se sustenta la no reelección.

Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, y Colombia establecen la reelección en su modalidad consecutiva con límite.

Costa Rica, Panamá, Chile, Perú, Uruguay, República Dominicana y El Salvador regulan la reelección bajo un esquema diferido.

Venezuela y Nicaragua la permiten de manera indefinida.

En el marco de regímenes políticos regidos por un presidencialismo fuerte y centralizado, así como con contiendas electorales con débiles garantías de una efectiva competencia, el tránsito hacia formas de reelección favorables a quienes se encuentran en el ejercicio de la Presidencia, conduce al enquistamiento en el poder y a la conversión de los regímenes democráticos en forma autocráticas de gobierno, lo que a su vez, produce alta inestabilidad y tensión, discurriendo en forma inexorable a escenarios de Estados Fallidos, depresión económica y anarquía social, tal y como ejemplos actuales observados en la Región, lo confirman.

De ahí la relevancia de no quitar el dedo del renglón y observar la dinámica reproducida en aquellos países que se han decantado por tales opciones, obteniendo mediante el análisis comparado crítico, lecciones aprendidas que posean un valor preventivo en los procesos de rediseño institucional reproducidos en el país.

 


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