Domingo 19 de Mayo, 2019

Llanos de desempleo

15 de marzo, 2019

Fabio Vega

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Las buenas intenciones del anterior alcalde liberacionista Jorge Rojas, de entregarle la administración de las cataratas de Llanos del Cortés a la comunidad del mismo nombre, fue borrada de un plumazo por su compañero de partido y sucesor William Quijano.

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Ambos viejos conocidos desde de las aulas del colegio, donde una vez compartimos como alumnos provenientes de familias que lucharon palmo a palmo por hacer de nosotros buenos ciudadanos y profesionales.

Recuerdo de Jorge, que fue un compañero de gran sentido solidario, capaz de quitarse la camisa para ofrecerla al necesitado. Trabajaba en el Ministerio de Agricultura y Ganadería. De William, un estudiante venido de la serranía, que detrás de una timidez "donjuanesca", escondía su talento en el canto, la guitarra y el arte. Luego integraría uno de los primeros grupos musicales del cantón.

Por mi parte, yo sobrevivía con los camarones salidos de las partidas de billar y de los ingresos obtenidos por la corresponsalía en un medio de circulación nacional. Y de uno y otro saco de arroz que descargábamos del camión a las bodegas, gracias de la generosidad de “Caliche” Arrieta, un joven que pasó de lavar los caballos del Banco Nacional a gerenciar su principal sucursal en Liberia.

Los estudiantes bagaceños de ese entonces éramos gente de empuje en cualquiera de los campos. Teníamos un sentido de unión y solidaridad por ayudarnos entre sí. Vulgarmente la “pellejeábamos”, sin descuidar los estudios.

Bien, y tras observar los reportajes televisivos sobre las cataratas de Llanos del Cortés, me remontó a la época pasada hasta el presente, sobre  cómo cambian los tiempos y ciertas personas, una vez sentados en la silla del poder, dado por el pueblo mediante el voto; ese pueblo hoy golpeado por una toma de decisión, que daña la médula laboral comunitaria.

Amparado a una "Propuesta de Reglamento para el manejo económico de los ingresos del proyecto Eco-Turístico Catarata Llanos del Cortés", don William borra de un plumazo la buena acción de don Jorge, al ceder la administración de la catarata a la comuna organizada en una Asociación de Desarrollo Integral del lugar, que velaba no solo por el salto de agua sino que se las agenciaba para que las familias llevarán ingresos a sus hogares con la venta de sus productos, alusivos a esa maravilla.

La comunidad se benefició mediante la inversión en obras comunales en la escuela e iglesia, entre otros, que resultaron favorecidas con la contribución voluntaria aportada por el turismo visitante a la cascada.

Según lo estipulado en el artículo 5 de la “Propuesta de Reglamento para el manejo económico de los ingresos del proyecto Eco-turístico Catarata Llanos de Cortés", del cual tengo una copia, en caso de la existencia de un superávit, la distribución de los recursos sería la siguiente: un 20 % para inversión en la comunidad; un 30% para invertirlo en el desarrollo del proyecto citado y un 60%, que se dividirá en partes iguales 15% para los cuatro distritos del cantón, previa presentación de un plan de desarrollo. No obstante la suma de los porcentajes sobrepasa el 100%.

Sin embargo, llama la atención en esa misma propuesta, que en el caso de no ejecutarse la distribución de los recursos establecidos, los saldos serán destinados (capitalizados) al desarrollo (inversión) del proyecto Eco-turístico Catarata Llanos de Cortés. ¿Y los vecinos de Llanos?

Mi consulta es si los destinatarios de esos recursos recibieron dichos aportes en caso de la existencia de superávit. En Llanos del Cortés, según vecinos, no han obtenido nada. A la fecha, según los reportajes televisivos, han ingresado unos 180 millones de colones, aportados por el turismo, que suponemos se están capitalizando en los bancos, mientras en Llanos el desempleo engrosa la cifra del 12% de costarricenses sin trabajo. Un caso de análisis para la Contraloría General de la República.



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