Lunes 20 de Mayo, 2019

Actívese para envejecer plenamente

07 de mayo, 2019

Delia E. Villalobos Álvarez

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Resulta fascinante aprender tanto que podemos hacer para envejecer agregando calidad y bienestar a los años y de paso, más importante aún, disfrutar de cada día que agregamos al curso de vida.

Lea: Bisquerra tiene razón

Son muchas las condiciones que incurren en la bienandanza, la salud y la longevidad y, para entenderlo, es fundamental comprender que el envejecimiento no se da de manera espontánea, ni es marcado por el albur; los estudiosos han señalado con insistencia que los factores que provocan impacto son múltiples y pueden marcar dos formas de envejecer.

Una que es lenta y natural como indica Confort, realizadora, productiva, sana y exitosa como concuerdan muchos especialistas y otra, que puede estar marcada por la pérdida de salud, discapacidad, soledad, aislamiento y sin oportunidades que activen el envejecimiento.

Usted decide cómo quiere envejecer, primero valorando que la biología y la genética son fundamentales en este proceso, pero, además, la manera en cómo resuelve los problemas que una vez y otra, tocan a su puerta para retarlo, cómo se adapta a los cambios que le van proponiendo los años y por supuesto la disposición a recibir aprendizajes y a encantarse con la vida.

Los hábitos saludables que incorpora a la cotidianeidad juegan un papel determinante,  pues como advierte Fernández Ballestero, el envejecimiento no es cuestión de azar, sino que depende de los comportamientos y las elecciones del individuo a lo largo del ciclo vital completo”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) refiere a los determinantes conductuales, “la adopción de estilos de vida saludables, la actividad física, la buena alimentación, son decisiones individuales que afectarían al proceso de envejecimiento”.

De igual forma este ente otorga relevancia a las capacidades cognitivas y reafirma que, aunque “algunas capacidades cognitivas disminuyen, estas carencias se compensan, e incluso se postergan, si mantenemos activa la capacidad de conocimiento, las expectativas de aprendizaje, y nos beneficiamos de la confianza y seguridad que aporta cada enseñanza”.

Es por ello que el envejecimiento activo viene como anillo al dedo pues incorpora más que la salud, y como describe el Libro Blanco sobre el Envejecimiento Activo incluye competencias para la vida:  autoconocimiento, autovaloración, creatividad, participación, nuevos aprendizajes.

El envejecimiento activo es una particular manera de caminar con los años: valorando la existencia desde el optimismo, las emociones saludables, las actividades escogidas con mucho significado y motivación, llenarse de realización, disfrute e ilusiones, adoptar factores protectores para mantener el lugar que se tiene en la sociedad y para adaptarse a los cambios que se recogen con la experiencia.

Según Cambero estos cambios sociales colocan a las personas adultas mayores “frente a nuevos aprendizajes para la formación actualizada en la sociedad del conocimiento, basada en competencias digitales, herramientas tecnológicas, nuevos códigos lingüísticos, entornos virtuales de aprendizaje y más”.

Y señala la citada autora que “en ese contexto emergente, los adultos mayores querrán desarrollar habilidades y capacidades por derecho en la sociedad que hasta el momento no habían descubierto debido a las condiciones de vida pasadas”.

El envejecimiento activo se sustenta en asumir las riendas del vivir, pero no en el activismo, en tener que hacer cada día, en salir de la casa, en abrirse a nuevas aventuras, en decidir lo que se desea, en escoger cómo ocupar el tiempo libre, en adueñarse de lo que por muchos años se pospuso, en gozar cada ocasión y espacio, sin imposiciones, sin complacer a otros, sin hacer porque sí.

La teoría de la actividad y la teoría de la continuidad coinciden en que cuanto más activas sean las personas, mayor satisfacción obtendrán en su vida y que la disminución de la participación social en las personas adultas mayores conduce a empeorar la salud a generar discapacidad, según afirmó Gaitán.

Para Fernández-Ballesteros, el concepto de envejecimiento activo tiene estrecha relación con el concepto de vejez competente, que define como el entrecruce de la salud (ausencia de enfermedad) y la habilidad funcional (ausencia de discapacidad) con el óptimo funcionamiento cognitivo y físico y el alto compromiso con la vida.

Los modelos que hoy insisten en actualizarnos y cambiar concepciones son verdaderos desafíos para acercar nuevas oportunidades a las personas adultas mayores, para mejorar los programas tradicionales.

Como indica Pugliese es necesario ir más allá y adosar coyunturas para que las personas adultas mayores desarrollen potencialidades, habilidades, recreación, aprendizajes, lugares determinantes en la sociedad.

Activando el proceso de envejecimiento, sólo así usted y yo podremos vivir más y vivir mejor.

 



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