Sábado 24 de Agosto, 2019

¿Dónde esta la felicidad?

10 de junio, 2019

Delia Villalobos

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Con frecuencia colocamos en las conversaciones y la reflexión el tema de la felicidad, la queremos cercana, frecuente, todos los días, cada semana, que no se despegue de nuestra existencia.

Se busca afanosamente, algunos la atribuyen a humanos, situaciones, acontecimientos, versiones de mundo particulares, ideales construidos, metas pretendidas, en fin, cada persona tiene su propio relato de felicidad.

Sato de la Universidad de Kioto dibuja la “felicidad general, como una combinación de emociones y la satisfacción de la vida que se unen en el precuneus, una región en el lóbulo parietal medial que se activa cuando se experimenta conscientemente”.

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Los neurocientificos se refieren a la felicidad como una producción del cerebro por la acción del hipotálamo donde se procesa la recompensa inmediata: la alegría que transmite el contacto con la naturaleza, salir de paseo y muchas otras experiencias.

En ocasiones la descubrimos y no la disfrutamos por estar ocupados, tener la atención y el pensamiento fuera de foco, son episodios cortos, casi fugases, ocurren en lo cotidiano, muchos ni siquiera se conciben como felicidad.

Hace 24 siglos, Aristóteles narraba: “Es difícil saber si la felicidad es una cosa que se puede aprender, o si se adquiere por hábito o algún otro ejercicio, o nos llega por algún favor divino”.

Burnett y otros investigadores atribuyen a diversas sustancias complicidad con la añorada felicidad,  la dopamina que destaca por producir placer y gratificación.

Las endorfinas “que derivan esa rápida e intensa  sensación de calidez que nos invade al consumir chocolate o en relaciones placenteras o como respuesta a un dolor y un estrés intensos”.

Además,  Burnett alude la oxitocina “llamada también hormona del amor o de los abrazos… sustancia química que se libera en dosis elevadas durante el… parto y durante el amamantamiento”.

Señala además “la serotonina,  neurotransmisor con  diversidad de oficios:facilitar el sueño, controlar la digestión y (la más relevante en este caso) regular el humor o el estado de ánimo”.

Sí, la felicidad es una de las emociónes más saludables y placenteras que recorren el cuerpo y el alma, un estado, una sensación que cada persona explica desde su matiz, en su gestación y sorpresas entran factores de diversa naturaleza: pasado, presente, remembranzas, experiencias y más que no hay espacio para anotar.

Es un paroxismo que se forma en el cerebro pero atesora componentes que localiza por diversos rincones y por tanto, no es tan facil de experimentar.

Para muestra el estudio de  Waldinger en la Universidad de Harvard que  por  casi ochenta años escolta “la vida de trecientas personas y de sus descendientes, encontrando que el factor común entre los individuos felices es la calidad de sus relaciones familiares, amorosas o de amistad”.

También el de Seligman, padre de la psicología positiva,  que  informó que “las personas más felices son extremadamente sociables y, en su mayoría, casadas”. Pero todo depende de la calidad del matrimonio.

Las investigaciones también muestran que tener un propósito en la vida es un componente fundamental de la felicidad”.

Un grupo importante de neurocientíficos tiene el criterio de que el cerebro genera nuevas neuronas y que las conexiones entre estas se pueden entrenar para que las personas sean felices.

Sugieren comer saludablemnete, estar en movimiento, tirar la tensión, convertir los retos en peldaños, gestionar emociones saludables, tener contacto con muchas personas, refugiarnos en la calma y mucho más.

La felicidad está en su cerebro, en usted, en su día a día, es una construcción, disfrutela,  para vivir más y vivir mejor.

*Catedrática jubilada UNA



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Comentarios

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TATIANA (10/06/2019)

" La felicidad está en el cerebro", escribe la articulista, MUY CIERTO, YO LA DEFINO COMO UN ESTADO MENTAL DEL INDIVIDUO, si la persona le encuentra sentido a lo que hace diariamente, su lucha, su amor por el trabajo, la familia, la sobrevivencia diaria, ES MUY FELIZ, no importa su condición socioeconómica, usted le encuentra sentido a la vida. A DIFERENCIA DE CUANDO NO SE TIENE NINGUNA CARENCIA, MATERIAL, DE AFECTO Y SE LE PIERDE ESE SENTIDO A LA VIDA.