Miércoles 21 de Agosto, 2019

Dejarlos crecer

11 de junio, 2019

Fernanda Coblentz

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Resulta que tengo un “psicólogo” más como un psico-loco que desde hace varias citas venía haciéndome la observación de que mi hijo de 9 años ya estaba listo para dormir solo. Para situarles en el contexto, Alessandro durmió solo desde que nació hasta los 4 años, cuando trabajaba tanto que casi que el único tiempo que tenía para él era cuando dormíamos, entonces cometí el error de pasarlo a mi cama porque según yo Ale así no se iba a olvidar de la mamá que tenía y de que ella lo amaba.

Como en todo, obviamente estaba súper equivocada, porque aunque acurrucarnos 10 minutos en la mañana era súper rico, esto no hacía la gran diferencia, estoy segura que él ni se daba cuenta que yo lo abrazaba.

Lea: ¿Dónde esta la felicidad?

Contrariamente, YO SÍ ME DABA CUENTA y entonces creé una dependencia a dormir con los pies de él clavados en mis piernas o los codazos en la cara. Ya Ale está en su cama, en realidad sacarlo no fue para nada trágico, fue un proceso súper rápido en donde creamos su rutina y ahora lo peor que puede pasar es que los abuelos lo saquen de ahí y lo metan a la cama de ellos, que créanme que las probabilidades de que eso pase son altísimas. Honestamente, fue mucho más doloroso, largo y tedioso para mí, a mí sí me ha costado acostumbrarme a dormir sola.

Todo este proceso me hizo reflexionar en las ocasiones donde no queremos dejar que nuestros hijos crezcan, en donde queremos que sigan siendo los bebés que tuvimos, en donde seguimos amarrándoles los zapatos porque que lo haga solo significa que ya no nos va a necesitar cuando se los ponga.

Definitivamente nuestros hijos e hijas crecen demasiado rápido, crecen más rápido de lo que duramos nosotras en adaptarnos a cada etapa. Entonces, ¿qué podemos hacer?

La mejor respuesta a esa pregunta es: dejarlos ser. Dejarlos ser bebés, sin adelantarles etapas, sin buscar que gateen ya o que caminen rápido, sin apresurar quitarles los pañales, porque piensan que ya ha pasado mucho tiempo.

Por el lado contrario, dejando que se vistan solos, que adquieran responsabilidades, soltándolos poco a poco de acuerdo a sus etapas del desarrollo. ¿Pero cómo puedo saber si estamos adelantándolos o atrasándolos? Son nuestros propios hijos e hijas quienes nos lo van a dejar saber, a través de sus actitudes hacia ciertas tareas, y si no siempre está San “Baby Center” con mucha información con respecto a cada etapa.





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