Martes 16 de Julio, 2019

Higiene sexual del varón II parte

Mauro Fernández10 de julio, 2019 | 05:30 AM

La semana anterior desarrollamos el tema de la importancia del aseo para nuestra población, es claro que la limpieza juega un papel importante en el vínculo sexual, y hoy detallaremos los aspectos a considerar por parte del hombre.

Desde luego que los genitales representan el área más importante en materia sexual, tenemos que cuidar su higiene no solamente por salud, sino más bien porque cualquier descuido puede provocar nefastas impresiones.

Curiosamente, de niños nos enseñan a lavarnos las manos, a cepillarnos los dientes, pero son pocos los padres que instruyen a sus hijos en el aseo genital, y si no nos lo enseñan los padres, ¿quién nos lo va a enseñar?

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Por eso, en la práctica médica con frecuencia observamos escenarios dantescos cuando examinamos los genitales de los pacientes. No se crea que esto les sucede a las personas incultas, como suelen dictar los estigmas sociales, no, la verdad es que abogados, ingenieros, artesanos, ganaderos, operarios y catedráticos suelen descuidar la higiene de las partes íntimas porque no fueron instruidos al respecto.

Es importante indicar que, en el caso de los varones, la limpieza genital incluye el uso del agua y el jabón, dándole énfasis en su aplicación a áreas como el prepucio, el glande y el frenillo.

En el caso de los hombres no circuncidados, es decir, aquellos que tienen el prepucio presente, si la limpieza no se realiza diariamente, tiende a acumularse una secreción blanca, que se parece al queso cottage llamada esmegma, la cual con los días adquiere mal olor y puede generar procesos infecciosos muy molestos.

Por eso, el varón no circuncidado debe deslizar hacia a atrás el prepucio para exponer en su totalidad el glande y localizar el frenillo y así poderlos limpiar adecuadamente. El varón que ya fue operado, y por ende no tiene prepucio, le resulta más fácil lavar estas áreas porque están expuestas, y son evidentemente visibles.

Una vez concluida la limpieza del pene, procede a continuar con el vello púbico, y la bolsa testicular o escroto, aplicando agua y jabón de manera abundante.

Hay que darle la debida atención al área de la ingle, sobre todo al pliegue que se forma donde la pierna se une al tronco. En esta zona además de la aplicación del agua y el jabón es particularmente importante secarla de manera exhaustiva, ya sea con una toalla o usando las secadoras de pelo, con aire frío, no debe usarse el aire caliente por temor a una quemadura.

La importancia de dejar seco el pliegue inguinal es que la humedad en esta zona tiende a propiciar la aparición de hongos, que son muy molestos aunque inofensivos, los cuales generan irritación y un fuerte escozor.

El problema de estos hongos, llamados dermatofitos, es que provocan una irritación de color rojiza intensa con un borde como de mapa característico, y aunque estos hongos no se transmiten con las relaciones sexuales ni son peligrosos, pueden generar temor e inseguridad en la pareja, sobre todo en estos tiempos donde existe un miedo generalizado a contraer una enfermedad venérea.

Una infección de este tipo, aunque sea benigna puede provocar una negativa sexual y hasta una muy mala impresión, sobre todo en parejas que están iniciando un vínculo sexual.

La región anal también debe ser motivo de una limpieza diaria, aun cuando no se mantengan prácticas anales, hay que remover restos de materiales rectales, así como de papel higiénico o hilos de las prendas íntimas que dan un aspecto desagradable.

No se deben utilizar desodorantes ni fragancias como perfumes o lociones en el área genital porque pueden provocar fuertes irritaciones químicas, esto es particularmente cierto en la actualidad cuando existen varios productos en el mercado que se promocionan con ese fin.

El agua y el jabón son más que suficientes para lograr una adecuada higiene de los órganos sexuales masculinos. También hay que recordar que todos estos consejos higiénicos se deben realizar diariamente, independientemente si hay vida sexual, porque son fundamentales para mantener la salud de los órganos genitales. Además, un buen amante tiene que ser partícipe de la vieja máxima: “siempre listo”.



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