Jueves 09 de Abril, 2020

Golfito vive horas oscuras por problemas sociales

El estancamiento de la productividad y la sociedad en Golfito es latente
Alexander Méndez29 de julio, 2019 | 03:46 PM

Golfito es el cantón séptimo de la provincia de Puntarenas, cuenta con 4 distritos (el central, que lleva el mismo nombre, así como Río Claro, Puerto Jiménez y Pavones), está a 340 kilómetros de la ciudad capital y tiene una población de aproximadamente 44 mil habitantes.

Los sureños lo identifican con un verso cuyo autor no está definido, pero que en la extinta Radio Golfito sonaba así: “Camanance de Arena, donde sonríe la pena y suspira el amor”.

Pero ese romanticismo con que se reconoce al cantón sureño contrasta con el alto índice de desempleo, el aumento de los casos de VIH-Sida en un segmento de la población, la prostitución, la caída del proyecto Marina Golfito, la mala administración de los fondos de la Junta de Desarrollo Regional de la Zona Sur (Judesur), la penetración del narcotráfico y una población que no deja de llorar la salida de la compañía bananera en los años 80.

Los anteriores son algunos de los principales problemas que aquejan a esta zona.

 

SECTOR SALUD

 

El doctor André Castillo Barquero es el director del Hospital de Golfito, tiene apenas dos meses de estar en el pueblo y lo primero que detectó fue el alto índice de desempleo.

“Lo que me impacta primero de Golfito es que la gente no trabaja, la gente anda buscando trabajo. Me parece que no hay una fuente de empleo, empresas grandes no hay, lo único grande aquí es la Caja Costarricense de Seguro Social”, declaró.

Aseguró que esto implica depresión, pues quien no pasa ocupado anda pensando en lo que no debe y hasta en asuntos ilegales, lo que vuelve a los pobladores vulnerables y capaces de cualquier cosa para llevar el alimento a la mesa.

“Aquí en la zona hay mucha prostitución, mucho narcotráfico, puestos de ventas ambulantes en La Cuadra, en el Paseo Marino, cierran el aeropuerto y eso afecta la economía”, dijo tras dejar claro que quienes nacen y viven en Golfito están condenados a afrontar todos estos flagelos y la ayuda parece no llegar, al menos a tiempo.

Para Castillo, aunque el centro médico carece de muchas especialidades, ya se le acercó la Universidad de Costa Rica para buscar una oferta académica que le genere lo que necesita, sin embargo el problema es que no tiene plazas para contratar, aun cuando tenga a esos profesionales no puede ofrecerles empleo porque no cuenta con las vacantes, esto hace que emigren.

El galeno se ha reunido con otras instituciones para buscar salidas, ha tenido encuentros con el alcalde, el Dr. Mata del Ministerio de Salud y el Patronato Nacional de la Infancia porque otra de sus preocupaciones es la población infantil, pero no se resuelve nada.

“En esta zona hay mucho paciente o niño que es violado o que lo deja la familia, entonces hay que atenderlos en el hospital y tener esa buena relación con los trabajadores sociales”, añadió.

El director del Hospital de Golfito no pudo ocultar que existen muchas trabas institucionales, no hay una comunicación entre las entidades y tal vez se llegó a un conformismo, incluso con trabas legales.

Por ejemplo, la Marina Golfito es un proyecto que se cayó porque los ecologistas están opuestos y ni que decir de las enfermedades, o bien del aumento de la población adulta mayor y un decrecimiento en los nacimientos.

“La gente no está teniendo hijos, no llegamos ni a 40 nacimientos al mes. Aunque esto es un comportamiento nacional, aquí propiamente no se da. Además hay mucha diabetes, mucha hipertensión, enfermedades crónicas no transmisibles.

También me dicen el psiquiatra y la internista que el incremento en los casos de VIH-Sida se está dando en la población joven, estudiantes universitarios de 18 a 25 años. Esto es preocupante y pese a que el hospital cuenta con retrovirales, es el punto de referencia de la región. Las alarmas se encienden”, comentó.

 

PROYECTO MARINA

 

DIARIO EXTRA buscó a Carlos Fernández, gerente general de Golfito Marina Village, para que nos hablara cómo un proyecto al cual el gobierno Solís Rivera apostó por un resurgir de la zona, generando nuevas fuentes de empleo, al final se encuentra estancado, sin dinero, en litigio legal y sin pagar a proveedores. Las pocas embarcaciones en el atracadero se cuentan con los dedos de la mano, pues firmaron un contrato anual y si no se han ido es porque el Banco Nacional -fideicomitente del proyecto- no puede echarlas y debe cumplir lo estipulado.

“Esta marina está para tres fases, lo que lograron construir es la fase 1 y como nota curiosa los socios mayoritarios abandonaron el proyecto y la operación en marzo de 2018. Desconozco la razón, lo que sí sé es que a partir de ese momento el proyecto se desfinanció totalmente.

No se siguió con las etapas para que el proyecto se completara, empezó a dar problemas de flujo de caja, además los dueños se llevaron la representación legal, usted va al Registro de la Propiedad y no encuentra representante legal”, expresó Fernández.

Precisamente la Marina, que venía a generar 5 mil empleos directos e indirectos, se convirtió en un fiasco, en una debacle y una nueva frustración para la zona desde la salida de compañía bananera, ya que es poco el dinamismo económico que deriva del Depósito Libre Comercial.

 

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MARCADOS POR HACIENDA

 

Todos esos inconvenientes provocaron que sin representante legal no se pudiera activar la factura electrónica y sin factura electrónica las embarcaciones e inquilinos del centro comercial no podían facturar porque incumplían con los requerimientos del Ministerio de Hacienda.

Los ingresos no se pudieron percibir, además sin un flujo de caja conveniente y sin la oferta de combustible para un proyecto de este tipo el mercado meta se resiente, “pues te dicen ‘si usted no me puede dar el combustible, entonces me voy’, ‘si no tiene lugar de hospedaje, entonces me voy’. Los clientes simplemente se te van”, dijo el gerente general de Golfito Marina Village.

Agregó que además de los agravantes anteriores empiezan a acumularse deudas en la concesión, se atrasan los plazos y se tiene que negociar una nueva apertura, pero hasta que no se encuentre el capital de trabajo necesario para reactivar el proyecto lo que se hizo fue congelarlo.

“El proyecto el año pasado tenía una carga de 45 empleados, cuando entro en enero me encuentro un capital de 33 empleados en la Marina. Como el flujo de caja estaba minado hicimos una revisión de presupuestos y una revisión de costos y los bajamos a 22 reduciendo personal de limpieza, jardinería, sacando uno o dos de muelles, de restaurantes.

Para la segunda quincena de mayo no tenía el flujo de caja para poder pagar salarios, entonces tuve que liquidar a los 22 empleados activos que tenía en ese momento. El único activo ahora aquí soy yo”, comentó.

Por ahora el fideicomiso -la parte medular con el Banco Nacional- está bajo negociación, pero el flujo de caja hizo que se atrasaran los pagos, poniendo no solo a la entidad financiera en una posición delicada, sino también a la región, que contaba con al menos 3 mil empleos directos e indirectos.

Fernández confía en los acompañamientos locales y de autoridades reguladoras, que esperan el banco venda o ceda la concesión. Un grupo de inversionistas estuvo a punto de concesionar, pero esa opción no se concretó, sin embargo se abriga la esperanza de que el caso se resuelva.



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