Miércoles 18 de Setiembre, 2019

¿Nuestra vida vale 1.000 colones?

21 de agosto, 2019

Guillermo Varela

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El precio del licor adulterado que tomaron los ya 26 fallecidos por intoxicación no supera los 1.000 colones. Cualquiera de las seis marcas de este producto se puede encontrar hasta en promoción en establecimientos populares de las comunidades del país.

1.000 colones fue el costo de pasar por dolores abdominales, trastornos en el estado de la consciencia y fallas en órganos como cerebro, riñón e hígado, hasta llegar a la muerte.

Lamentablemente, la emergencia nacional, que incluso ha figurado en importantes medios de comunicación alrededor del mundo, se pudo prevenir. Identificar cada uno de los lotes de licor alterado que circulan actualmente por el mercado costarricense es posible, gracias a estándares logísticos y tecnológicos de aplicación global.

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Muchos son los años en los que hemos venido presentando a instituciones, como el Ministerio de Salud y de Hacienda, una herramienta para combatir el comercio ilícito (nombre real de la emergencia que está atravesando el país).

El esquema de trazabilidad se centra en dos etapas. Primero, cada eslabón de la cadena de suministro, es decir, los fabricantes, exportadores, mayoristas, distribuidores y el comercio detallista, debe alimentar la información que le compete para ejercer los procesos de identificación y control. De esta forma, el sistema generará una base de datos con información precisa y creíble que permita gestionar el proceso de trazabilidad en tiempo real.

Por otra parte, el código de barras “QR” (GS1/QR), es el medio para que las autoridades o cualquier actor pueda capturar información como: la identificación del producto, el número de lote, la fecha de vencimiento y el número serial que identifica esa unidad de consumo.

Esta captura de información del producto se realiza utilizando un teléfono inteligente (smartphone) por medio de una aplicación móvil (app) de trazabilidad que ha definido la Asociación GS Uno, lo que permite que, en caso de anomalías, se puedan tomar las medidas respectivas para mitigar el impacto negativo que un mal manejo de estos productos puede provocar.

Este tipo de soluciones bajo estándares globales GS1 han sido de gran éxito en países de la Unión Europea y Asia. Se puede implementar en todos los sectores económicos del país y por lo tanto a cualquier tipo de producto y puede evitar nuevas crisis relacionados con productos como medicamentos, como la alerta que enfrentamos actualmente por un caso de falsificación de un producto farmacéutico inyectable de la marca Neurobión.

Una vez más y a través de esta plataforma pública, tocamos las puertas de los despachos de nuestras autoridades, pues queremos trabajar en conjunto para detener esta epidemia.

Nosotros aportamos el conocimiento y ustedes la voluntad política. Sabemos que el país atraviesa por otras situaciones fuertes que requieren de mucho esfuerzo, pero las consecuencias de lo que tantas veces advertimos ya están causando duelo en familias costarricenses.

El comercio ilícito no debe cobrar más vidas, es hora de que emprendamos la batalla de una vez por todas, porque tenemos muchas posibilidades de ganar.

*Director ejecutivo de Asociación GS Uno Costa Rica



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