Viernes 18 de Octubre, 2019

Encontrar el sentido

Reflexiones

02 de octubre, 2019

Juan Luis Mendoza

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Viktor E. Frankl escribió un libro conocido a nivel mundial, traducido a un sinnúmero de idiomas, entre ellos al español, yo manejo uno que es la 18ª edición. Empecé a abordarlo en un escrito anterior, después de haber acompañado al autor en los tiempos difíciles de los campos de concentración que vinieron a darle la razón del contenido de “El hombre en busca de sentido”, nombre del famosísimo libro que contiene la doctrina llamada Logoterapia.

Y, bien, en un apartado del mismo texto, titulado “Voluntad de sentido”, escribe: “La búsqueda por parte del hombre del sentido de la vida constituye una fuerza primaria y no una ‘racionalización secundaria’ de sus impulsos instintivos. Este sentido es único y específico en cuanto que es uno mismo y uno solo quien tiene que encontrarlo, únicamente así logra alcanzar el hombre un significado que satisfaga su propia voluntad de sentido”. El sentido lo da no los simples mecanismos de defensa ni las formaciones, deformaciones y sublimaciones de las reacciones, por cuyo amor difícilmente el ser humano está dispuesto a vivir y hasta morir.

En cambio, es capaz de hacerlo por sus ideales y principios, es decir, por algo o por alguien. Se han hecho encuestas de opinión y los resultados acreditan la verdad de la afirmación. La voluntad de sentido ha de contar con ese algo o alguien por lo que o por quien vivir y hasta morir, lo que responderá cumplidamente al deseo de una vida lo más significativa posible.

Los principios morales no son “simple expresión del hombre”, afirma Frankl. “Pues, se explica, logos o ‘sentido’ no solo es algo que nace de la propia existencia, sino algo que nace frente a la existencia. Si ese sentido que espera ser realizado por el hombre no fuera nada más que la expresión de sí mismo o nada más que la proyección de un espejismo, perdería inmediatamente su carácter de exigencia y desafío, no podría motivar al hombre ni requerirle por más tiempo”.

La voluntad de sentido no es sublimación de los impulsos instintivos ni invenciones propias del ser humano, como afirman algunos pensadores. “Pero yo”, asegura Frankl, “no considero que nosotros inventemos el sentido de nuestra existencia, sino que lo descubrimos”. Esa es la palabra clave: descubrir lo que es, un hecho, como el mismo ser humano, único e irrepetible, responsabilidad de cada quien.

Hay una ciencia que trata de la fuerza impulsora en el ser humano, que es la psicodinámica, lo que es legítimo. “Ahora, bien, y como lo advierte nuestro autor, los principios morales no mueven al hombre, no le empujan, más bien tiran de él”. Lo que indica que la voluntad interviene siempre. Y lo hace, declara el mismo Frankl, “para elegir entre aceptar o rechazar una oferta; es decir, para cumplir un sentido o bien para perderlo”. He ahí el aspecto esencial del asunto, de la voluntad de sentido, de la libertad. Al fin, es cosa de decisión, también en esas cuestiones morales o espirituales, de acuerdo a como se le plantea a cada individuo lo ha de hacer o no.

Sigo otro día, Dios mediante.


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