Jueves 05 de Diciembre, 2019

La disciplina positiva no tiene que ser alcahuetería

04 de octubre, 2019

Paula García

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La disciplina positiva  es un tema, delicado  porque podríamos pensar que es  buena porque suena bonito y está  de moda. Sin embargo varían muchos puntos sutiles que dejan pitillos abiertos para cometer errores en el proceso educativo de los hijos e hijas.

De que trata la crianza positiva?, A groso modo podemos decir que es un modelo de crianza que ha tomado fuerza en los últimos años enfocado en fomentar en los hijos e hijas capacidades y habilidades basándose en el respeto y cariño dando un lugar humano al niño o niña dentro del plano familiar considerándose merecedor de respeto y de manifestar sus pareceres.


Nace en Estados Unidos en 1920 por Alfred Adler y Rudolf Dreikurs quiénes  proponen el concepto de Disciplina positiva que consistía  en un modelo  para padres y educadores de aquella época con el fin de concientizar les sobre la importancia  de respetar y no abusar de los castigos que para ese entonces eran drásticos en su gran mayoría.

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El modelo fue extendiéndose y evolucionando  por resultar efectivo, reducir índices de violencia de los padres y maestros para con los hijos hasta que para la década de los ochenta Lynn Lott y Jane Nelsen crean un manual sobre disciplina positiva teniendo gran apertura.

El problema es que en la actualidad se confunde la disciplina positiva con alcahuetería y negligencia muchas veces. Las personas hablan al respecto sin comprender que la idea de este modelo es dar herramientas  emocionales a los padres y docentes para que no abusen de su poder como adultos y que enseñen y exploten en el niño o niña sus capacidades.

El tema es que eso no implica justificar faltas de respeto en los niños tanto entre ellos mismos como hacia los adultos, no se trata de volverse  permisivos o creer que disciplinar en positivo es reirle todas las gracias o hacerse de la vista gorda ante las mala crianzas.

La idea es contraria a eso, se trata de aprovechar los desbordes emocionales de los niños que muchas veces desconocen que los están teniendo porque ellos por inmadurez y falta de socialización  desconocen algunos patrones sociales. Lo esperado es corregir en sano sin violencia es no engancharnos  como adultos en el berrinche del niño o desquitar nos con el o ella el enojo, la tristeza, el cansancio, la culpa entre otros.

No significa volverse permisivo y dejar que el niño o niña haga su berrinche y dejarlo pasar o peor aún reforzar la conducta. Si por ejemplo el niño hace una rabieta en el súper mercado porque quiere una golosina no se trata de pasar por alto la rabieta ni de ridiculizar lo o golpearlo en ese instante porque en ese caso el niño no hay un dato de aprendizaje ni mucho menos prevee la conducta.

De igual manera no es sano  si para evitar el berrinche se le concede la golosina que quería porque se repetirá  la historia y el problema no es la golosina sino el mensaje oculto que dice que podrá  obtener lo que quiera a toda costa y al precio que sea y eso no es real en la vida y la idea es enseñarle a vivir en el mundo real para que los golpes  y las pruebas  nos los terminen llevando a depresiones  o actos delictivos.

Se trata de preveer de hablar con el niño antes de entrar al supermercado y decirle que vamos a comprar esto o aquello y que no pida nada porque hoy no se puede aún  cuando se pueda, si aparece el berrinche recuerde su consigna  inicial y por nada del mundo compre lo que el niño quiere, y asegúrese de que el niño tenga una consecuencia por esa conducta al llegar a casa que lo haga entender que no importa lo mucho que quiera algo no siempre se puede, porque eso pasa en la vida, no siempre se puede sino se corre el riesgo que de adulto crea que por alcanzar lo que quiere puede pasar por encima de la gente o cometer actos delictivos.

Disciplina positiva no es alcahuetear conductas, es señalarles, darles  valores y enseñarle al niño a responsabilizarse de sus actos, no es darle palmaditas y justificar acciones incorrectas, sino no ridiculizar, no faltar el respeto pero cada padre y madre debe encontrar sus formas de corregir y castigar porque la sociedad también  corrige y también  castiga  y no hay que olvidar que la idea es preparar a los niños para enfrentarse a la vida sanamente, no haciendo lo que se les da la gana ni creyéndose los dueños del mundo.

 

 



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