Lunes 21 de Octubre, 2019

Frustración existencial

Reflexiones

09 de octubre, 2019

Juan Luis Mendoza

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En un escrito anterior me referí a la voluntad de sentido del ser humano que, si se concreta, se entra en un proceso de realización integral que lo satisfaga debidamente. En caso contrario, y si esa voluntad se frustra, la logoterapia habla de frustración existencial.

“El término existencial”, puntualiza Viktor E. Frankl, “se puede utilizar de tres maneras: para referirse a la propia (1) existencia; es decir, el modo de ser específicamente humano; (2) el sentido de la existencia; y (3) el afán de encontrar un sentido concreto a la existencia personal, o lo que es lo mismo, la voluntad de sentido”.

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Ahora bien, la frustración existencial puede derivar en neurosis que, en este caso, la logoterapia identifica en el término “noógena”. Y, a propósito, Frankl explica que “las neurosis noógenas tienen su origen no en lo psicológico, sino más bien en la dimensión noólogica (del griego noos, que significa mente), de la existencia humana. Este término logoterapéutico denota que pertenece al núcleo “espiritual” de la personalidad humana. No obstante, debe recordarse que, dentro del marco de referencia de la logoterapia, el término “espiritual” no tiene connotación primordialmente religiosa, sino que hace referencia a la dimensión específicamente humana”. Es decir, no confundir el “espiritual” con religioso, sino mental.

Igualmente la palabra “morales”. Advierte Frankl que “las neurosis noógenas no nacen de los conflictos entre impulsos e instintos, sino más bien de los conflictos entre principios morales distintos, en otras palabras, de los conflictos morales o, expresándonos en términos más generales, de los problemas espirituales, entre los que la frustración existencial suele desempeñar una función importante”.

Y añade que “en los casos noógenos, la terapia apropiada e idónea no es la psicoterapia en general, sino la logoterapia, es decir, una terapia que se atreva a penetrar en la dimensión espiritual de la existencia humana”. Y esto otro: “De hecho, logos en griego (de donde viene logoterapia) no sólo quiere decir “significación” o “sentido”, sino también “espíritu”. La logoterapia, considera en términos espirituales temas así mismo espirituales, como pueden ser la aspiración humana por una existencia significativa y la frustración de este anhelo. Dichos temas se tratan con sinceridad y desde el momento en que se inician, en vez de sustraerlos hasta sus raíces y orígenes inconscientes, es decir, en vez de tratarlos como instintivos”.

O sea, que hay que distinguir la dimensión espiritual como opuesta a la dimensión instintiva para acertar en el buen resultado que se busca.
Seguimos, Dios mediante, otro día.


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