Viernes 22 de Noviembre, 2019

La soberbia de la juventud

25 de octubre, 2019

Paula García

[email protected]

Cuando somos jóvenes, nos sentimos dueños del mundo, creemos que somos capaces de hacer lo que queramos y llegar hasta donde se nos ocurra, porque claro, las personas mayores y allegadas se han encargado de meter esa absurda idea en nuestras cabezas.

Frases como "sos el mejor", “no te preocupes que en este juego no hay perdedores", “no llores que yo lo resuelvo por vos", y similares, son la antesala de la soberbia. Lo triste es que se repiten una y otra vez y con el paso del tiempo se nos hace creer que lo mejor que podemos hacer con los niños y adolescentes es hablar solo en “idioma mágico" o “positivo".

Lea: CCSS, orgullo nacional

Sin embargo, ¿qué tiene de positivo hablar con mentiras, esconder realidades y alivianar la carga?, ¿no sería mejor hablar con verdades acomodándolas a la edad y capacidad de cada niño y hacer devoluciones saludables? La soberbia en la juventud es un síntoma social de la época.

Los más viejos nos quejamos de lo dependientes que son lo jóvenes, de la incapacidad de tomar decisiones, de lo cuadrados que son, pero en realidad es culpa nuestra, las generaciones  mayores, que seguimos tendencias de enseñanza sin conocerlas a profundidad y las cuales confunden el apoyo con alcahuetería y el amor con dar cosas materiales, así como el ayudarlos con resolverles los problemas.

Para evitar la soberbia en los jóvenes, el secreto está en el proceso formativo de los niños, en ayudarles a ver el lado humano, en reprender o señalar cuando se consumen tanto en sí mismos que son incapaces de ver al resto de la humanidad.

Es molesto que un joven no sea capaz de mirar la necesidad del otro, o que considere que igualdad es lo mismo que desconsideración, resulta común ir en un autobús y que los más  jóvenes se hagan de la vista gorda si un adulto mayor o mujer embarazada necesita su lugar, estar en una sala de espera y que los audífonos sean el escudo para no prestar atención a lo que les rodea.

La soberbia empieza en casa, cuando se les sirve de primero y se les cocina solo lo que quieren comer, cuando se les miente diciéndoles que siempre ganan, y eso no es real, pues la vida trae éxitos y fracasos, tiene momentos de frustración y épocas de dolor, de modo que se torna vital prepararlos para eso.

La soberbia en los jóvenes es la antesala de las depresiones cuando fallan, es una de las explicaciones del porqué cada vez son más los jovencitos que toman tratamiento psiquiátrico y ansiolíticos: falta de herramientas para la vida.

Si tiene hijos o sobrinos, usted es responsable directo e indirecto de que ese joven sea más consciente, sea más útil  socialmente y que no viva encerrado en esa burbuja de ser el ganador todo el tiempo para que, cuando la vida lo golpee, tenga recursos para levantarse por sí solo y, si usted es un/a es joven, abra los ojos, vea más allá de su metro cuadrado y marque la diferencia entre su generación, que tristemente cada vez es más y más egoísta y soberbia.



Noticias relacionadas

VEA MÁS



Comentarios

COMENTAR