Miércoles 05 de Agosto, 2020

APM-Terminals: El lamento de Desanti

12 de noviembre, 2019

Albino Vargas Barrantes

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Circuló por redes sociales, recientemente, una entrevista que le hicieran al gran empresario bananero y conocido político del Partido Liberación Nacional (PLN), don Antonio Álvarez Desanti, en la cual expresó fuerte queja por las altas tarifas que deben pagar los exportadores de banano (de los cuales él es uno y de mucho peso), y de piña por el uso de la terminal de contenedores del consorcio transnacional de origen holandés, APM-Terminals, a los cuales se les “regaló” los muelles de propiedad pública en la provincia de Limón.

Don Antonio (mayormente conocido por su segundo apellido, Desanti), “se rajó como una manta” y, sin pelos en la lengua, reconoció que extrañaba la salida-exclusión de la empresa portuaria estatal Japdeva, pues con esta los costos de exportar por dichos muelles eran sumamente bajos. Ya lo habíamos planteado nosotros mismos en comentarios anteriores, que con Japdeva era mejor y más barato; habida cuenta de la serie de problemas que la operación de la transnacional ha venido mostrando.

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Antes del lamento de Desanti, diversas cámaras del corporativo empresarial del país vienen pegando el grito al cielo por cuanto APM-Terminals subió esas tarifas hasta en un 300% (quizás más), afectando la rentabilidad del negocio exportador (y también importador) y, por ende, poniendo en riesgo la propia actividad comercial que se realiza por los indicados muelles.

Semanas antes, incluso, el griterío corporativo planteó el problema desde una perspectiva social, por cuanto señaló que, hasta unos 5 mil empleos, especialmente en la producción de piña, estarían en riesgo si el Gobierno de la República no atiende el problema de las altas y abusivas tarifas, según el criterio de los propios empresarios, que está cobrando APM-Terminals.

En sus momentos, cuando esta tropelía contra la justicia social y contra la propia razonabilidad y rentabilidad del negocio exportador se estaba fraguando, desde tiendas sindicales se hicieron los señalamientos oportunos de que esto ocurriría, pero, como bien sabemos, los gobiernos involucrados (especialmente los del Partido Liberación Nacional, PLN) desdeñaron las alertas obreras.

Particularmente, ha de quedar registrado la responsabilidad que al respecto tuvo el sindicato Sintrajap que, con mucha seriedad y profesionalismo, alertó de la eventual subida abusiva de tarifas portuarias si Japdeva quedaba excluida de la actividad.

Desde la propia Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), nos hicimos eco de las sólidas advertencias formuladas por Sintrajap y en registros escritos quedaron, también, nuestras denuncias correspondientes.

¡Así es! Los sindicatos lo dijimos y lo advertimos.

El reclamo, más bien lloriqueo de Desanti, cobra más relevancia y contundencia al haber sido formulado en un espacio mediático cuya matriz “informativa” siempre estuvo centrada en denigrar a Japdeva y a su personal; endiosando a APM-Terminals, mostrando una furibunda rabia antiobrera y un odio antisindical de antología.

Presuntamente, el gobierno actual habría constituido una comisión con el empresariado reclamante para atender sus quejas. Públicamente, no se sabe nada.

Por otra parte, la legalidad del proceso administrativo-jurídico de la concesión y de la exclusión de Japdeva sigue en trámite con perspectivas de pronóstico reservado, habida cuenta de los poderosos intereses económicos que están en juego en todo esto. Titánica ha sido la labor de Sintrajap tratando de que el imperio de la Constitución y de la Ley priven sobre la especie de venalidad que habría impregnado el proceso en su largo y tumultuoso caminar.
 
En el entretanto, el deterioro de la convivencia social en la provincia de Limón y, particularmente, en el cantón central de esta, sigue sin detenerse. Las más diversas patologías sociales se manifiestan, ahora con más intensidad, con el desempleo creciendo, con la precarización salarial, el desaliento juvenil y la tentación del dinero fácil que supone la penetración del negocio sucio del narcotráfico y del crimen organizado. Lo doloroso y triste es constatar cómo la indolencia comunal caribeña se ha venido imponiendo ante la imperiosa necesidad de una respuesta cívica activa restauradora del imperio del bien común que debe ser inherente al negocio portuario.

*Secretario General Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP)



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Comentarios

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Alvaro porras (12/11/2019)

No será que ahora sí se controla que no vaya droga entre sus frutas?

Rodrigo (12/11/2019)

"Don" Malvino... saque usted de su billetera y páguele a Desanti o bien a Japdeva... Verdad que no?? Me jor que pague otro verdad? Los mismos que pagamos su regalado salario??

Alonso (12/11/2019)

" Con JAPDEVA era mejor y mas barato", CLARO HP, NOSOTROS, RESTO DE COSTARRICENSES TERMINAMOS PAGANDO PEOR DE CARO CUANDO EL GOBIERNO TIENE QUE CANCELAR MILES DE MILLONES EN CESANTÍA A ESA SARTA DE VAGOS, ahora que PAGUE DESANTI Y RESTO DE EXPORTADORES, NO LOS COSTARRICENSES DE A PIE. ¡ QUE HP MAS TONTO PARA ANALIZAR !.