Jueves 05 de Diciembre, 2019

¿Cómo afrontar cuando las personas se meten en su vida personal sin permiso?

22 de noviembre, 2019

Paula García

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La vida pasa y conforme crecemos vamos aceptando el proceso de socialización necesario para sobrevivir, dejamos de prestar atención a los discursos y tan solo los aceptamos, dejamos de darnos cuenta de cuándo el sistema social nos manipula o nos controla al punto de no comprender que en mucho nos cristalizamos con ideas sin sentido, perdiendo parte de nuestra autenticidad.

Fue hasta que quedé embarazada que este doble discurso me empezó a hacer mucha bulla: la gente te felicita por un lado y por otro te acribilla con preguntas y preocupaciones, por un lado te dicen “bienvenida a la maternidad, que es lo más bello”, por otro te dicen: “ prepárese porque ya, a partir de ahora, deja de tener vida propia”.

Unos dicen que un hijo es lo mejor en la vida y, semanas después, esas mismas personas indican: prepárese para lo bueno, porque ya no va a volver a dormir. Al principio, ese tipo de comentarios, además de angustia, me generaban incertidumbre, hasta que empecé a prestar atención y descubrí que esta es una tendencia social muy común, al menos en nuestra idiosincrasia costarricense, y conversando con amistades del extranjero al parecer se trata de una tendencia latina.

Esto de venderte un doble discurso donde por un lado se te felicita y te muestran la cara linda de la moneda y por otro te dan el lado oscuro, lo aterrador y las predicciones de lo que te va a pasar, donde cada quien opina desde propia experiencia, en el mejor de los casos, porque en otros hablan desde sus temores e imaginarios o desde sus propios traumas. No importa qué tan bueno o malo sea lo que le pasa, no importa qué tan importante o no resulta ese momento en su vida, no importa lo que signifique para usted ni lo que usted necesite expresar o sentir al respecto.

La sociedad nos invita a despersonalizarnos ante lo que nos pasa, que si es una beca en el extranjero, te acribillan con las felicitaciones por un lado y todos los peores escenarios por el otro; que si querés cambiar el carro, que muy bonito ese modelo, pero qué cara la mensualidad, no va a poder pagarla, que si se elige una carrera profesional o una técnica, que muy bueno el crecimiento personal, pero qué terrible a todo lo que va a tener que renunciar.

En fin, el factor común ante esta conducta social de aprobación y desaprobación son los cambios personales, es cuando pensado o no nos salimos de lo conocido y nos aventuramos a nuevos retos, a nuevas experiencias, o la vida nos empuja a caminar por nuevos trillos. Eso hace bulla al entorno que le rodea, por eso siempre encontrará quien aplauda sus logros, decisiones y cambios de vida y quiénes se encargarán de aturdirle con los peores panoramas.

Lo que aprendí es que ni los que dicen lo lindo, ni los que dicen lo aterrador lo hacen con mala intención, muchas veces se trata de una mala costumbre de meternos en la vida de los demás sin que nos hayan pedido consejo, otras veces son buenos deseos de que aquella persona que estiman no sufra o se sienta animada, pero, sea cual fuere la situación, la moraleja en esta reflexión radica en disfrutar de su vida, de sus cambios y sus decisiones que buenas o malas son suyas y será usted la única persona en correr con las consecuencias.

Aprendí que cada vez que alguien salía con un mal comentario sobre el embarazo, con historias aterradoras o con predicciones absurdas, preguntaba a la persona si esa había sido su experiencia.

Para mi sorpresa, la tónica de la conversación cambiaba, porque terminaban contándome experiencias o traumas: recuerde que somos el reflejo de los otros al igual que los otros suelen ser el reflejo de nosotros mismos, así que cuando alguien vuelva a meterse en su vida, asuma su vida, es suya, su elección de vivirla es suya, al igual que las consecuencias, por lo tanto no se tome nada personal, si le sirve el consejo, tómelo, si no le sirve, agradezca que la persona tuvo la buena intención de ayudar e ignórelo.

Y si es usted quien tiene la mala costumbre de meterse en la vida ajena, antes de opinar, por respeto pregunte: ¿puedo darle mi parecer?, ¿quiere mi consejo? O, mejor aún, si necesita algo de mí y puedo ayudarle en algo u opinar en algo, estoy para servirle. Esa es una manera respetuosa y amorosa de dejar que cada quien viva su vida a su manera, le parezca a usted o no.



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