Jueves 05 de Diciembre, 2019

Urge un cambio

02 de diciembre, 2019

Delia E. Villalobos Álvarez M.S.c.

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Costa Rica ha sido pionera en muchos campos y el envejecimiento y las personas adultas mayores no se han quedado atrás, son las organizaciones sociales y la gente que las sustenta, las instituciones estatales y la aparición en escena de Conapam, el Hospital de Geriatría y Gerontología y claro, personas que por años han dado luchas impresionantes concretadas en iniciativas, logros y cambios.

Es cierto, el camino recorrido ha dejado importante material de lecciones aprendidas, pero, sobre todo, satisfacción por los aportes a la calidad de vida de las personas adultas mayores.

Aún queda mucho por hacer y es esa necesidad de renovar, de conocer más de la realidad de esta generación que presenta marcadas diferencias, la que incita a estudiar y aprender más y, por supuesto, a pretender cambios que se convierten en misiones difíciles.

La primera Conferencia Mundial de Naciones Unidas sobre el Envejecimiento que se realizó en 1982 testificó la aparición del Envejecimiento Activo, un importante acontecimiento desde cualquier ángulo que se valore, pues, además, originó la Organización Mundial de la Salud.

Desde esa fecha investigaciones, documentos y especialistas no cesan de llamar la atención sobre el envejecimiento activo un paradigma, un nuevo enfoque para visualizar el envejecimiento con miradas diferentes, dinámicas, optimistas, particulares y con un modelo sustentado en teorías para resolver situaciones diversas que se plantean en el envejecimiento de la población y de las personas.

Cuando se alude al envejecimiento activo, no es por estar a la moda o demostrar que lo conocemos, se trata de evidenciar con seriedad que la intervención que se requiere para la nueva generación de personas adultas mayores, está sustentada en un nuevo enfoque donde lo fundamental es que en primera fila están los protagonistas, que opinan, deciden, participan, construyen para mantener y desarrollar capacidades, para vivir con calidad, para envejecer con un nuevo sentido, haciendo lo que se disfruta.

La manera de envejecer es particular, no todos lo entienden ni lo viven de igual manera pues los factores psicológicos, de salud, la adaptación a los cambios, las opciones y espacios de participación social y hasta las experiencias vividas, influyen en la construcción del envejecimiento.

Para la OMS este nuevo paradigma es un prisma de colores que permite observar el envejecimiento de manera diferente, desde el optimismo, dejando de lado tanto estereotipo que obstruye el verdadero significado de envejecer y restaba oportunidades que, por años, se dejaron de lado.

Los especialistas lo sustentan “en los derechos humanos de las personas mayores y en los principios de las Naciones Unidas de: independencia, participación, dignidad, cuidado y autorrealización, según la 52 Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS)”. Agregamos el papel protagónico de las personas adultas mayores.

Para esta organización el envejecimiento activo es “el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen. (…) Permite a las personas realizar su potencial de bienestar físico, social y mental a lo largo de todo su ciclo vital y participar en la sociedad de acuerdo con sus necesidades, deseos y capacidades, mientras que les proporciona protección, seguridad y cuidados adecuados cuando necesitan asistencia”.

En Geriatricarea se consignan una serie de condiciones que impactan el envejecimiento activo: … “la cultura, el momento histórico del país, influyen en el bienestar, la economía, tener seguridad social …medicación pagada por el Estado”.

“Inciden además los factores biológicos… presentar o no patologías y tener movilidad, los factores sociales, como las redes sociales y familiares, los factores psicológicos como la resiliencia, la capacidad de adaptación… y los estilos de afrontamiento, ya que aquellos que buscan solucionar sus problemas tienen menos síntomas físicos y mejor salud mental…”.

Las personas adultas mayores de este siglo, repetimos, son diferentes: adoptaron el envejecimiento activo, está en el proyecto de vida, desean ocupar el tiempo con actividades muy significativas y aprender mucho, compartir de múltiples maneras con personas de todas las edades y disfrutar de la participación social.

Los profesionales deben ceder y comprender que se constituyen en facilitadores, en apoyos, orientación y no en conductores que definen programas, actividades e intervenciones, dejan de ser protagonistas para constituirse en refuerzos y soportes.

Es tiempo de cambiar, de replantear lo que se ha hecho por mucho tiempo, urge poner la mirada en quiénes son y cómo quieren vivir las personas adultas mayores, comprender que los que definen y proponen, son las personas adultas mayores con gustos, intereses, historias de vida, ganas de vivir y de realizar tanto que falta por hacer.

Solo así usted y yo podremos vivir más y vivir mejor

*Catedrática jubilada UNA



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Comentarios

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gabriela (02/12/2019)

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