Sábado 11 de Julio, 2020

Comicios municipales 2020: un vistazo desde el análisis de los resultados de la elección de las alcaldías

06 de febrero, 2020

Sergio Araya Alvarado / politólogo

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El día dos de febrero, dos años exactos después de la escogencia de las autoridades nacionales, se celebraron en Costa Rica por segunda vez en su historia los comicios municipales, para elegir 6.138 cargos en 82 cantones en los que se divide el país.

Fueron electas 82 alcaldías y dos vicealcaldías; 508 regidurías propietarias y sus respectivas suplencias; 486  sindicaturas titulares y su equivalente en suplencias; 1.912  concejalías de distrito propietarias y un número idéntico de sustitutos. Además, en ocho distritos administrativos alejados de las cabeceras de sus respectivos cantones: intendencias, viceintendencias y concejalías municipales de distrito.

En términos materiales, se celebraron de manera concurrente 82 elecciones distintas. Esto es de especial relevancia, tanto desde la perspectiva de la organización y logística inherente, como desde la dinámica política reproducida en cada cantón y por ende no puede pasarse por alto al momento de interpretar los resultados producidos.

Lea: Una oportunidad de oro en lo local

El proceso electoral, formalmente iniciado el dos de octubre de 2019, estuvo a cargo del Tribunal Supremo de Elecciones, órgano electoral con rango constitucional, responsable de: organizar, administrar, supervisar y ejercer justicia en toda materia y proceso de naturaleza electoral.

El proceso comportó desde el inicio un desafío de carácter sistémico, consistente en disminuir la tasa de abstencionismo elevada e inversa en relación con la registrada en elecciones nacionales. En esta última, en promedio no concurre a las urnas el 35% del electorado; en tanto en procesos de orden local tal ausentismo se eleva al 72,5% promediando los comicios locales celebrados desde los diciembre de 2002, 2006, 2010, donde no se incluía la elección de las regidurías, y la de febrero de 2016 que sí las incorporó. Huelga señalar que, en esa oportunidad, el abstencionismo dio un salto a la baja considerable, al descender del 72,1% al 64,6%, aspecto que reforzó la tesis de la idoneidad de efectuar el proceso de manera completamente aparte de los comicios nacionales.

Aunado a ello, el proceso electoral 2020 posee características que le hicieron atractivo desde el punto de vista analítico.

Registró la mayor cantidad de partidos políticos competidores. Un total de 80 agrupaciones de alcance nacional, provincial y cantonal, de ellas 42 nuevas, así como seis coaliciones integradas por partidos de los tres niveles, inscribieron más de 37.643 candidaturas a los diferentes cargos en disputa.

A diferencia de los mandatos nacionales de elección popular, en lo local la figura de la reelección sí existe, siendo esta continua e indefinida. Esto ha permitido a algunos alcaldes y alcaldesas mantenerse en el ejercicio del cargo de manera prolongada, incluso en algunos casos llegando a ser los únicos detentadores del puesto desde que se estableció su elección mediante voto ciudadano en 2002.

Fue por ello considerado normal que 64 de los vigentes titulares de las alcaldías aspirasen nuevamente en esta ocasión.

La proliferación de partidos antes referida mostró también dinámicas en su interior, a través de las cuales se reflejan debilidades estructurales del sistema de partidos imperante y que tuvieron incidencia directa en el resultado generado el día de las elecciones.

A saber: la normativa costarricense es flexible y proclive a la constitución de partidos políticos. Ello permitió el surgimiento de muchas nuevas fuerzas partidistas a lo largo de los últimos años, especialmente en la dimensión local. Incluso se inscribieron más partidos políticos de los que finalmente participaron en la contienda.

Empero, no todos los partidos cantonales pueden ser estandarizados. Dependiendo de la dinámica política de cada cantón, algunos responden efectivamente a lo dictado por la teoría de los partidos y lo contemplado en las normas que los regulan, asumiendo una estructura organizativa y programática con identidad propia, capaz de perdurar en el tiempo y de ser una opción institucionalizada con vocación de poder efectivo. Ejemplo de estos son Curridabat Siglo XXI, partido local del cantón que lleva el mismo nombre y que ganó por cuarta vez consecutiva la alcaldía de su territorio.

Otros, en cambio, responden a dinámicas de coyuntura, donde luchas de poder al interior de partidos políticos ya existentes, propician el fraccionamiento de los mismos o, como efecto menor, la expulsión de sectores específicos de su liderazgo que, aprovechando las facilidades existentes para constituir nuevos partidos políticos, optan por crear plataformas propias desde las cuales buscar mantenerse o llegar a los cargos aspirados. Es el caso del partido cantonal Somos Moravia a través del cual fue reelecto el alcalde que, cuatro años atrás, había llegado al poder municipal a través de otra agrupación política.

Existe otro fenómeno reiterado en el proceso recién concluido, consistente en la presencia de los llamados “partidos franquicia”, estructuras jurídicas debidamente registradas ante el Tribunal Supremo de Elecciones, las cuales, carentes de liderazgos propios en las distintas comunidades, convergen con actores políticos singulares con capacidad de arrastre electoral reconocido, incluso autoridades municipales en funciones y que han salido de sus fuerzas políticas de origen ,en articular esfuerzos e intereses y participar como la marca formal de estos últimos en la respectiva elección cantonal. En otras palabras, un partido sin estructura ni dirigencia real, acuerda con un liderazgo personal sin partido político, enlazarse y correr por un objetivo de poder común.

Esto adquiere especial relevancia, dado el monopolio ejercido por la figura del partido político, de la representación política.

En la práctica, tales dinámicas influyeron en los resultados y en la correlación de fuerzas resultante.

A la espera de ser conocidos los resultados de los restantes cargos electos, los datos de las alcaldías arrojan algunos datos especialmente relevantes.

A nivel general se citan los siguientes:

Se mantiene la tendencia a la disminución lenta, pero sostenida, de la tasa general promedio de abstencionismo. En esta ocasión se proyecta un ligero decrecimiento de 0,9% pasando del 64,6% antes citado a un 63,70%.

La escogencia de 9 mujeres como Alcaldesas, tres menos que en 2016, equivalente al 7% del total de alcaldías. De las 7 que buscaron la reelección, 5 lo consiguieron.

Aunado a ello, tan solo el 23% del total de las papeletas eran encabezadas por mujeres y en 11 cantones ningún partido postuló mujeres a ese puesto.

Esta disminución en la participación femenina, a juicio de algunos expertos, entre ellos la misión de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA), es un lunar dentro del proceso, que debe ser atendido con prontitud. La posibilidad de haber activado la acción afirmativa conocida como “paridad horizontal”, ya aplicada en los comicios legislativos celebrados en 2018, pudo haber sido una alternativa efectiva, tal y como lo demostró en aquella oportunidad, con la elección de 26 mujeres a la Asamblea Legislativa, un 46% del total del órgano unicameral, siendo a la fecha la más alta representación de la mujer en dicho Supremo Poder.

De los 64 alcaldes y alcaldesas que buscaron la reelección, 50 lo consiguieron. De estos 5 lo hicieron desde un partido político distinto al que los llevó al poder en 2016. Además 26 se reeligieron con más del 50% de los votos válidamente emitidos. San José fue la provincia donde se contabilizaron más casos: de los 20 cantones que la conforman, en 16 se mantendrá por un periodo de cuatro años más el alcalde o alcaldesa actual.
Finalmente, si bien cada una de las elecciones municipales es distinta y no puede una lectura global de lo acaecido en los 82 cantones, obviar esto y mucho menos emplearse como proyección de posibles escenarios electorales en el futuro inmediato, léase en los comicios nacionales de 2022, es válido identificar algunas tendencias que se mantienen en el tiempo.

A saber:

Con un total proyectado de 41 alcaldías, el partido Liberación Nacional (PLN) sigue siendo la fuerza política dominante en materia local. No obstante, esa cifra es más baja a la conseguida cuatro años atrás, lo que también muestra su tendencia a la pérdida paulatina de alcaldías, observado desde 2010 a la fecha. En 2006 y 2010 alcanzó un total de 59 alcaldías, en tanto seis años después en 2016 bajó a 50.

Con un aumento de dos alcaldías con respecto a 2016, el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) se mantiene como la segunda fuerza a escala municipal. 16 son los cantones regentados por alcaldías con sello PUSC correspondiente al periodo 2020-2024, por iniciarse el 1 de mayo. Estas cifras evidencian una tendencia al crecimiento sostenido a partir de los comicios de 2010, donde alcanzó 9.

El oficialista Partido Acción Ciudadana (PAC) corrobora que sigue sin construir plataformas efectivas a nivel cantonal y se refugia parcialmente en puntos focalizados, donde ha logrado posicionarse a este nivel. Esto se tradujo en una pérdida de dos alcaldías con respecto a 2016. Tan solo mantiene la conducción de 4 municipalidades y, a través de la figura de la coalición, mantiene la alcaldía de Montes de Oca, cantón insignia de la agrupación rojiamarilla.

La novedad a nivel de partidos políticos en los comicios de 2018 y su escisión. Restauración Nacional y Nueva República, respectivamente, advierten debilidades similares a las exhibidas por el PAC en este tipo de elección: carecen de plataformas programáticas y maquinarias electorales de carácter local, capaces de posicionarlos como contendores con efectivo peso político en este nivel.

A pesar del aumento en las alcaldías lideradas por partidos cantonales, equivalente a 12 de las 82, siguen registrando un éxito electoral muy por debajo del total de partidos competidores. Del total de 58 agrupaciones, las 12 señaladas representan el 20,68%.

En lo que respecta a partidos provinciales, tan solo tres de los 8 que inscribieron candidaturas alcanzaron la alcaldía. A saber: Auténtico Limonense y Recuperando Valores en los cantones de Central y Pococí de la provincia caribeña de Limón y el Comunal Unido en el cantón de Turrubares, siendo este último plataforma de la reelección de uno de los cinco alcaldes que cambió de partido.

A estos datos se suma lo señalado en párrafos precedentes con relación a la naturaleza y dinámica interna de los distintos partidos políticos.

Esas son variables a considerar al momento de analizar cualitativamente el desempeño de los partidos y confirma la especificidad de cada una de las 82 elecciones municipales, reafirmando su propia identidad, ajena a la detentada por los comicios de carácter nacional.

*Politólogo



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