Martes 31 de Marzo, 2020

Para vivir más años

16 de marzo, 2020

Delia Villalobos

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No me canso de leer sobre la manera de envejecer que han logrado los japoneses, no solo es atrayente conocer los hábitos que incorporan para tener una vida plena, llena de salud y felicidad.

Más aún, el respeto que prodigan a las personas adultas mayores: el reconocimiento de la sabiduría, consejos, valores, cultura, derecho a decidir y a escoger cómo quieren vivir.

No se puede dejar de insistir en que el proceso de envejecimiento ocurre y trae cambios que se pueden convertir en cargas demasiado pesadas o en variaciones que se presentan de manera natural a las que hay que adaptarse y, mejor aún, que se pueden afrontar con comportamientos saludables, de autocuidado que pueden generar muchos años vitales y realizadores.

Según la Asociación Americana de Psicología, en el 2060 “el número de adultos mayores superará a los niños menores de 5 años. Los adultos mayores vivirán más tiempo que nunca: una de cada cuatro personas de 65 anos… vivirá pasando la edad de 90. Este cambio demográfico invirtió el foco de los investigadores, proveedores de salud y los políticos… pues más que extender la vida se requieren formas para mejorar la calidad de nuestros años más adultos”.

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Este ente es claro en señalar que las personas adultas mayores pueden continuar aprendiendo y mantienen potencialidades que les permiten desafiar diversas capacidades que demanda el día a día.

Eso sí sin perder de vista que las personas adultas mayores son incomparables entre sí y presentan diferencias importantes al envejecer.

El envejecimiento de la población y el aumento de personas mayores de 60 años no puede ser percibido como un problema, más aún la longevidad acentuamos es un logro trascendente que se concreta gracias a múltiples esfuerzos de la ciencia, la tecnología y los avances de la medicina y la salud, aunque persistan ideas descontextualizadas que se aferran a dañar la existencia y participación de las personas mayores en la familia y la sociedad.

González Martín señala que “los mitos que aún prevalecen perpetúan imágenes falsas, creer que las personas adultas mayores tienen mala salud, enfermedad, discapacidad, falta de agudeza mental, fallos de memoria, senilidad, tristeza, depresión, soledad, mal humor, falta de sexo, aburrimiento. Pensar que son iguales, sin vitalidad, ni vigor, ni capacidad para aprender o cambiar y son improductivos”.

Son muchas maneras de limitar la calidad de vida de las personas cargadas de sabiduría, de inhibir las oportunidades de aprendizaje, de realización, de crecimiento, de disfrute y hasta de salud.

“Es importante tratarlos como personas y evitar etiquetas: no es paciente, no es enfermo, no es un niño viejo. Respetar su autonomía es fundamental”, señaló Aguilar.

El envejecimiento y la persona adulta mayor es una realidad de todos, no pasa por alto de nada ni de nadie, más que seguir trasegando ideas y actitudes trasnochadas, es hora de preparar y de prepararnos para envejecer en el contexto del envejecimiento activo, con habilidades y herramientas para mantener la independencia y la autonomía por más años.

Lograrlo requiere más que pasar por alto tanto que ya aporta la evidencia científica: contar con servicios desde la perspectiva tecnológica y científica, centrados en las condiciones y necesidades de las personas adultas mayores.

Sensibilizar y lograr la empatía del personal de los servicios sociales y de salud y hacer más eficiente la atención primaria y la de larga estancia.

Dejar atrás concepciones fraccionadas y reducidas y dar cabida al abordaje desde el curso de vida para visualizar la particular manera de envejecer de cada persona y la diferenciación de intereses, gustos y afecciones que los hacen tan diferentes.

Para vivir más años, los habitantes de zonas azules afirman que se deben abandonar una serie de hábitos que insisten en perpetuarse en el diario vivir y roban oportunidades para disfrutar de la longevidad que ya es evidente en Costa Rica.

La inactividad física, la alimentación no saludable, la poca atención que se pone a los factores de riesgo y a enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad y otras.

Takahashi describe a las personas de zonas azules de Japón “como gente que le gusta compartir los conocimientos que poseen, trabajadoras hasta los 90 años…son francas, resueltas, escrupulosas, sociales, curiosas, liberales y no se rinden”.

Su alimentación es “alta en carbohidratos derivados de vegetales bajos en grasas… consumen, cerca de 54 kilogramos de pescado al año …y todos coincidían en su forma de comer: masticando bien, haciendo cuatro comidas al día y sin llenar de todo el estómago. Lo llaman el hara hachi bun me y significa que hay que dejar de comer antes de llenarse y nunca dejan de hacer ejercicio.

Agrega la periodista que los japoneses acuden al médico, en promedio, más de 13 veces al año, lo que permite detectar enfermedades en su fase inicial”.

Queremos vivir más años, pero con calidad, bienestar y salud, aunque extender la vida implica desafíos a los que debe apostar el Gobierno y las instituciones responsables, las organizaciones sociales que trabajan con personas adultas mayores, los medios de comunicación, la familia y por supuesto todos los que estamos envejeciendo.

Los retos que se deben enfrentar para vivir más años son muchos, las personas adultas mayores hoy, son más preparadas, saben lo que quieren y no están dispuestas a seguir pasivamente imposiciones de otros, necesitamos gente y servicios actualizados, con actitudes abiertas a la atención centrada en los mayores.

La longevidad obliga a más promoción y prevención de la salud, a evitar la discapacidad, mantener las capacidades cognitivas, a más oportunidades de tiempo libre y ocio para derivar beneficios realizadores, a cambiar la actitud de la familia y la sociedad, que todos toleren que están envejeciendo, a muchas opciones de aprendizaje, participación social y roles significativos.

Es inexcusable autocuidarse, asumir hábitos saludables, responsabilidades por la salud y la enfermedad, mucho encanto por la vida, entornos amigables y acogedores. Para vivir más y vivir mejor.

*Catedrática jubilada UNA



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