Miércoles 03 de Junio, 2020

El agua es vida y salva del COVID-19

10 de abril, 2020

Fabio Vega

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Por ahí me llegan al celular mensajes del Gobierno con instrucciones a seguir para contrarrestar el COVID-19. El más popular: lavarse las manos.

Gran trabajo del sector salud estatal, con funcionarios diariamente ofreciéndonos respuestas a consultas mediáticas sobre una pandemia desconocida y también viralizada en redes sociales.

Hace un mes el virus, que aparentemente nos llegó por avión en la humanidad de un turista, se asentó en el país, con una línea en crecimiento de casos confirmados.
Entre los recados de lavarnos las manos y el distanciamiento social, nos obligan a cumplir la cuarentena, que tiene a algunos desesperados por el encierro casero, quizás porque en la mayoría de sus años, salvo fines de semana, no han pasado tanto tiempo confinados en sus hogares.
 
Lea: COVID-19: Todos y todas tenemos que caber en Costa Rica

Ahora han vuelto, supongo, a la conversación familiar, una costumbre olvidada, sustituida por la conexión a internet, y que por la coyuntura hoy se retoma.
Dichosos esos hogares que, por el coronavirus, y entre todas las dificultades, tratan de pasarla bien y pueden cumplir con los protocolos establecidos.

En el distrito de Bagaces, desde el 27 de marzo pasado, está prohibido por Acueductos y Alcantarillados (AyA) usar el agua por tubería para el consumo humano y para la preparación de alimentos, al encontrarse “abruptamente” altos niveles de arsénico en el líquido.

Desde entonces dependemos -y no sabemos hasta cuándo- del suministro de agua potable transportada por camiones cisterna. La cuota a recibir dependerá de los “recipientes, ollas, botellas” disponibles en su casa.

Creo que por la misericordia de Dios y del patrono San Caralampio, que protegió a este pueblo de la peste del cólera siglos atrás, al momento de escribir esta opinión, en Bagaces no se ha desatado un caso confirmado del coronavirus.

La crisis del agua en este distrito AyA no la ha manejado, considero, con seriedad, y nos tiene, como responsable de la rectoría técnica del agua potable en el país, en riesgo sanitario.

Ahora corre por buscar soluciones “paliativas”, en el marco de una crisis pandémica declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y acatada por el Gobierno de la República.

El coronavirus, al menos a nosotros y así lo veo, dejó cosas al descubierto como el hecho de que mientras llegaba el proyecto de ampliación y mejoramiento del Acueducto de Bagaces -archivado el pasado 3 de marzo por la Contraloría General de la República (CGR) y resucitado en plena crisis el 19 de ese mes- nos iban a tener con lo que llaman racionamientos, que no son más que prolongados cortes de agua en la comunidad.

Gracias al Comité Cívico Somos Bagaces, nos enteramos en la CGR de la realidad sobre la solicitud de refrendo a ese proyecto, que estaba para iniciar en su primera etapa según AyA el pasado 15 de marzo, y con el que pretende solucionar la situación del agua en Bagaces. Esa fase inicial tarda 24 meses.

AyA: El agua es vida... y también nos salva del COVID 19.


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