Lunes 01 de Junio, 2020

Politización con “P” de pandemia

15 de mayo, 2020

Oscar Fernández Venegas

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Podría pensarse que no es el momento de criticar, pero es ahora cuando se están tomando medidas paliativas para sobrellevar los estragos de esta emergencia; no solo en la salud, sino además en la economía y estas pueden resultar precipitadas por inconstitucionales al ignorar conceptos como irretroactividad y derecho adquirido, entre otros, o bien insuficientes o convenientes a algunos intereses. En el Ejecutivo, populismo para recuperar en algo su alicaída imagen y en el Legislativo oportunismo “levantando tribuna” para alentar aspiraciones de poder. Siendo que el 2021, año electoral, está cerca; sería un cruel aprovechamiento de las circunstancias.

Veamos; la Ley de Alivio Fiscal prevé moratoria en cancelación del Impuesto al Valor Agregado y pagos parciales de Renta, lo cual es una posposición de los mismos al 31-12-2020. Me referiré solo a esos dos aspectos. El valor agregado es un impuesto que paga el consumidor final; la empresa o comerciante independiente son solo recaudadores al servicio del fisco; si el recaudador se lo queda para usar ese importe, lo que veo es un simple préstamo que Hacienda le hace, sin intereses y a nueve meses plazo. Dudo que le sea de conveniencia a alguien. Otro tanto sucede con los pagos parciales, con tres agravantes más: las grandes empresas suelen tener saldos a favor que aplican al anticipo de renta, la situación de los meses venideros se proyecta deficitaria, así que al final quizá le alcance con el solo pago que ya se hizo en marzo y, el 31-12-2020 al cierre del ejercicio fiscal; no habría razón para la exigibilidad de esos pagos.

Lea: “Aullidos” en Sabana Sur

Con extraña avidez, se busca recurso monetario de diversas formas; préstamos, presupuestos extraordinarios, aporte de instituciones públicas y hasta se está considerando renglones del gasto público que debió hacerse antes; todo con el supuesto de ayudar a los damnificados de la crisis; loable sin duda, pero no creo que se piense en consecuencias a futuro ni mucho menos en una logística que garantice un adecuado e incuestionable acatamiento al plan de inversión; lo que es lo mismo que esa ayuda llegue a los más necesitados. Ya los niveles de pobreza y desempleo eran suficientemente altos antes del Covid-19, como para que ahora nos digan que todo es culpa de la pandemia. Cuando se habla de cerrar o refundir instituciones, es un reconocimiento del excesivo aparato estatal y es de suponer un ahorro significativo en el gasto público, de forma que se aspire a equiparar su tamaño, acorde con la producción efectiva del Estado. Luego, que no pretendan acomodar al personal que resulte vacante en otras instituciones que no lo estarían requiriendo. Sugerencia: pactar sus prestaciones en doce tractos mensuales e impulsarlos a que emprendan algún proyecto de negocio que ayude a reactivar la economía.

Finalmente, consciente de que en tiempos de crisis hay que tomar medidas extraordinarias; también es cierto que este no es el momento de pensar en descarbonización, en busca de laureles internacionales, ni en trenes eléctricos, procurando catapultar imágenes, eso será para otros gobiernos que vengan, y que tampoco se quiera el acopio de fondos suficientes para celebrar por todo lo alto el año del bicentenario y con ello hacer historia. Haremos historia, en el tanto se gane la batalla contra el coronavirus, con el mayor número de sobrevivientes posible y cuando esto pase se tenga la capacidad y agallas para recomponer este país con las nuevas reglas que, inevitablemente, se impondrán.



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Comentarios

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El ejército del fuego político (17/05/2020)

Ya los partidos políticos no gobiernan, hacen todo lo que pueden para mantenerse en El poder. ¿En qué conviene en este momento generar tanta infraestructura como el tren eléctrico? Solo le conviene al PAC, todo es para mantener la imagen del partido en el poder y decir que "mi partido hizo tal y cual cosa". Esto es lo que sucedió el gobierno pasado y en este también. La decisiones no se toman desde la lógica, sino la lógica de pedir y meter plata para que parezca que se está haciendo algo...ah sí PERO QUE LA BRONCA SE LA COMAN OTROS...

El ejército del fuego político (17/05/2020)

Costa Rica es la PEOR democracia con la P mayúscula y eso es con o sin pandemia. El problema es que elegimos a los representantes no por área geográfica sino por partido político y por quién es el mayor adulador de su cúpula partidaria. El problema en es de la pandemia, viene desde la fundación de la Segunda República, donde el poder se quedo en manos de unos pequeños partidarios políticos poderosos, cúpulas cerradas ya sean calderonistas o liberacionistass afines a los suyos y a la lealtad partidaria... Básicamente la ley de la argolla política en su máxima expresión. EL CAMBIO DEBE VENIR YA!!

Jose (15/05/2020)

No nos venga a decir que el.TREN ELECTRICO no nos es necesario y urgente para este país!! Creí que hablaría de política con P mayúscula!!