Lunes 06 de Julio, 2020

Mientras sigue la pandemia…

22 de junio, 2020

Delia E. Villalobos Álvarez M.S.c.

[email protected]prensalibre.cr

Documentos y estudios de investigadores, columnistas y conocedores en diversas regiones del planeta aportan maneras de enfrentarse a un enemigo que insiste en derrumbar todo intento por mantener la salud, al bienestar y a la calidad de vida.

La agenda gira en torno a las personas adultas mayores, los riesgos, la vulnerabilidad, la edad y mucho más que no muestra con nitidez que estas no son iguales, tienen diferencias determinantes, envejecen diferente, responden de manera particular a las agresiones de las enfermedades y, fundamentalmente, ponen la mejor cara a los retos, saborean la vida y todo lo que trae en cada día.

La pandemia continua es una telenovela que aumenta capítulos inesperadamente, escenarios, personajes, intriga, y lo único preciso es que todos esperamos el gran final para retomar la calma, la seguridad, lo que nos encanta y se revierta en salud. Mientras tanto, las recomendaciones de epidemiólogos, geriatras, gerontólogos y otros especialistas no cesan de redoblar.

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La OMS pide a los países mejorar la atención sanitaria que prestan a las personas mayores, este acontecimiento puso en claro que aún los mejores sistemas de salud no estaban preparados para enfrentar una calamidad de estas dimensiones, no se tenían protocolos para combatirla, para ponerse de frente, impedir tanto daño que hace, sin compasión y llevándose a su paso, todo lo que divisa.

Impacta que casi 700 millones de personas en el planeta tienen ahora más de 60 años. “Así lo señala la ONU… la esperanza de vida en todo el mundo ha aumentado…y está previsto que aumente hasta los 81 años a finales de este siglo”.

Janiot escribió que, “en 30 años los adultos mayores sumaremos 2.000 millones de personas en el mundo.  En América Latina y el Caribe, 1 de cada 4 personas tendrá más de 60 años en 2050.

La pandemia y tanta asonada que arrastra ha puesto la reflexión urgente: revisar, evaluar y cambiar más allá de lo superficial. Es profundizar en las actitudes, los servicios, los programas para que den giros que trasciendan, no solo porque los derechos y las necesidades lo requieren, también es ineluctable prepararse ante nuevos desafíos que seguirán azotando la salud, la estabilidad, la seguridad y la vida cotidiana construida por las personas con mayor experiencia.
 
“Los sistemas de salud de todo el mundo no están preparados para las poblaciones mayores. Todas las personas en todos los niveles de atención sanitaria y social…tienen un papel que desempeñar a la hora de ayudar a mejorar la salud de los mayores”, apostilló el director de Envejecimiento y Vida de la OMS, John Beard.

Muchos países trabajan en acciones que desequilibran la calidad de vida de los mayores, Costa Rica tendrá que sumarse muy pronto: coordinación interinstitucional, recursos fundamentales, especialistas y estudiosos del envejecimiento y la persona adulta mayor, con visión actualizada, exacta e integral, con planes concretos y resultados inmediatos.
 
La pandemia replantea la forma en que convivimos con nuestros mayores, sobre todo con aquellos que urgen cuidados permanentes, señaló el Heraldo Austral.

No se pensaba en un giro tan radical que trastorna todas las esferas de la vida: tantos años de inversión, de insistir en derechos, en cambios, en proyectos de vida, en nuevos paradigmas y modelos, doblegados, luchando por la salud, preocupados por la salud mental, metidos en la incertidumbre que no enseña un mañana diferente.

La respuesta de la mayoría de los mayores no deja de evidenciar las habilidades y herramientas dispuestas para retar lo que les llega, gente valiente, vestida de fortaleza, creatividad. Reinventada en las habitaciones de las viviendas, encuentran en la reminiscencia riqueza acumulada, resiliencia que los levanta con energía y optimismo para no reprimir, ni rendirse.

La situación continua, nadie conoce por cuánto tiempo más, hay que permanecer en la casa, sin lo que tanto deleita, sin compartir con amigos y familiares, sin abrazos, besos, saludos y conversadas, poniendo en peligro la salud mental.

Esta pandemia sin precedentes históricos afecta emocionalmente a todos, sin embargo, en las personas mayores la angustia y ansiedad, pueden tener repercusiones importantes al generar desequilibrios fisiológicos que se manifestarán en descompensaciones de enfermedades crónicas… incluso reducción en la atención con fallas de memoria. Advirtieron Ledezma y Ramos.

Pero podemos ocuparnos de la salud mental, tenemos disposición y no estamos dispuestos a ceder espacio a la soledad, al miedo, a la angustia para que hagan estragos. Los especialistas proponen múltiples recomendaciones, Guala insiste en que nos movamos física y cognitivamente sin olvidar que las manos, los brazos y los dedos también deben activarse.

No pueden dejarse de lado las llamadas y video llamadas, Skype, redes sociales y mensajes con familiares y amigos, disponer tiempo para las actividades que tanto atraen y desconectan de problemas, dolores y zozobras.

Leer, escuchar audios con mensajes y música, escribir, ver películas, cuidar plantas, arreglar todo lo postergado por falta de tiempo, reacomodar las cosas de la casa, aprender a tocar algún instrumento, bailar, practicar yoga, caminar, hacer ejercicio para tener beneficios físicos y mentales, para conocerse más, reconocer nuevos talentos y gustos.

Dedique espacio para estimular la atención, concentración, el lenguaje, la memoria, muchos ejercicios lo permiten, la reminiscencia que se concreta recordando: personas, acontecimientos, hechos pasados agradables, ayudan a reír, recordar, revivir, expresar emociones, repasar tanto se hizo, se aprendió y gozó.

Pintar para relajarse, reconocer y centrarse en los objetos, figuras, formas y colores, tejer y bordar para poner atención y reconocer las capacidades, así como plasmar nuevas predilecciones.

Y mientras sigue la pandemia, hay que seguir cuidándose, en contacto con la gente que se quiere y aprecia, valuando los tesoros que se resguardan, con fe y esperanza de que muy pronto llegará el final de la novela que nos cambió la vida. Para vivir más y vivir mejor.

*Catedrática jubilada UNA



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