Sábado 08 de Agosto, 2020

A prueba de fe

27 de julio, 2020

Delia E. Villalobos Álvarez M.S.c.

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Hace varios años, llena de fe y entusiasmo por la celebración de la romería y los oficios, milagros, historias y aventuras que acompañan a la Virgen de los Ángeles, escribí en este mismo medio (como lo hago desde hace casi veinte años) “La fe mueve montañas”, una frase que resuena en nuestras mentes una y muchas veces, cuando necesitamos darnos ánimo, seguir luchando y superar retos que parecen imposibles. Cuando urgimos que lo que duele, aqueja o despoja la quietud pase o cambie para recobrar lo perdido, o sencillamente nos devolvemos para agradecer lo recorrido, el favor que se recibió.

Hoy parece aplicarse con exactitud, pero vale la pena aportar muchas más reflexiones, lo más importante es que esta historia siempre tendrá un final feliz, porque nada ni nadie puede arrebatar la fe tan inmensa que este pueblo lleva desde hace más de 385 años por la venerada “Virgen Negrita”.

Cuando Juana Pereira buscaba leña y sobre una piedra encontró una “muñequita” con un niño en sus brazos que llevó a su casa. La leyenda relata que al siguiente día al llegar al bosque encontró sobre la misma piedra la imagen. Pensó que se trataba de otra “muñeca” y la llevó a su casa; pero la imagen no estaba.

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Por tercer día la historia se repitió, entonces Juana trasladó al sacerdote la imagen y le contó lo sucedido. El padre colocó la imagen en una caja y al día siguiente la fue a buscar, pero no estaba. Como siempre Juana fue por leña y de nuevo se topó con la imagen, que por segunda vez entregó al padre, quien la condujo en procesión a la iglesia de la localidad y la ubicó en el Sagrario. Pero sorprendió que la imagen no se encontraba ahí, de nuevo se hallaba en la piedra del bosque donde construyeron una ermita.

La Romería y los acontecimientos de evocación a la Patrona de Costa Rica son una celebración de la cultura costarricense, un acto de fe, un hecho religioso que une a todo el país y a personas y grupos de otras latitudes.

Por eso, incluso con la temida pandemia que ha encerrado y turbado la vida de las personas que habitan este planeta y que, por supuesto este pequeño país no hace la excepción, disfrutaremos de todos los acontecimientos para testificar a la Madre de Dios: el amor y el agradecimiento por tanto que intercede en nuestra vida y por este pedacito de tierra donde vivimos.

No estaremos físicamente en la Basílica, ni con la cercanía acostumbrada con la Reina de los Ángeles, no bajaremos a la fuente para pasar el agua sanadora por diferentes partes del cuerpo, tampoco llenaremos recipientes para tener en casa.

No caminaremos desde cada pueblo por días ni por horas solos ni acompañados, no podremos detallar la belleza de los vestidos forjados por manos atestadas de creatividad y cariño para la Virgencita. Pero seguiremos por los medios de comunicación y las redes sociales con gran devoción y con la certeza de que la Virgen intercede ante las peticiones que surgen por raudales y ante la incertidumbre que hoy ponemos en sus manos.

La fe mueve montañas, nadie lo duda, esta celebración religiosa es una prueba que desborda de evidencia incluso a los más incrédulos: testimonios, creencias, espiritualidad, voluntades, devoción, para rebosar la esperanza, la calma que aquieta hasta el miedo más aterrador, la angustia más intolerable, el dolor más persistente, las carencias económicas, sociales, emocionales que desesperan y mucho más, que hoy, intenta desestabilizar hasta los más fuertes.

Todos queremos poner ante la Reina de los Ángeles los agradecimientos, las plegarias, las promesas, los ruegos, esperamos los milagros, que las peticiones sean escuchadas, que podamos recobrar la paz, la estabilidad y el sosiego.

Por ello más de dos millones de personas nos encontraremos con la Negrita desde nuestras casas, en los diferentes oficios religiosos, con norte de amor, de fe y esperanza.

Las autoridades de la Iglesia comunicaron que, en la Romería Virtual, se pueden colocar las peticiones desde el 24 de julio. Además, se podrá seguir la novena que inició el 23 y termina el 31 de este mes.

Hoy más que nunca queremos estar cerca de la Virgen de los Ángeles: en el Rosario de la Aurora, la vestición de la imagen y en la misa solemne el 2 de agosto a las 10 y 30 de la mañana.

Telefides, muchos medios de comunicación y las redes sociales nos llevarán a todos los oficios y solemnidades sin movernos de la casa, para prevenir, experimentar emociones desbordadas de optimismo, de serenidad, quietud, reposo, moderación y tanto más que necesitamos dejar entrar a nuestros días, con la certeza de que en el tiempo de Dios, estaremos de nuevo haciendo tanto que nos ilusiona, para vivir más y vivir mejor.

*Catedrática jubilada UNA



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