Lunes 18 de Noviembre, 2019

Mito y realidades de Juan Santamaría y la Campaña del 56

Jorge Sancho11 de abril, 2015 | 06:17 PM

“Roche dice que en el combate de La Virgen, tropas nicaragüenses mostraron ‘un valor temerario’; que en Santa Rosa el ejército de Costa Rica peleó ‘con gran habilidad y valor, dando pruebas de ser un adversario formidable cuando estaba bien dirigido’;  que en la Batalla de Rivas los costarricenses ‘se portaron bizarramente, empleando sus armas de fuego con precisión y serenidad, y matando con fatal y exacta puntería a los jefes americanos’. Tan bueno fue el comportamiento de nuestras tropas en estas ocasiones que Wells y otros escritores filibusteros sostienen que entre ellas había numerosos soldados veteranos europeos, especialmente ingleses, porque su soberbia de raza no puede admitir que simples milicianos ‘grasientos’ mostrasen tanto valor y disciplina”, escribe Ricardo Fernández Guardia en su presentación del libro “Historia de los Filibusteros" (1908).

El anterior extracto nos deja claro varias situaciones que no se niegan y más bien se reafirman en nuestra historia: La Campaña Nacional existió; el ejército costarricense no era profesional, pero se comportó como tal; los nicaragüenses también dieron lo suyo, y bastante, para defender su territorio; y para los norteamericanos fue un golpe tan fuerte, que sus “superioridad de raza” nunca les ha permitido aceptar el golpe.

La Prensa Libre ha conversado con dos historiadores nacionales, David Díaz y Jorge Montoya, ambos profesores universitarios y estudiosos investigadores de la Campaña Nacional, pero sobre todo en torno a la figura que a todos nos enseñaron a identificar en la escuela como “El tamborcillo”, un mulato de nombre Juan Santamaría y la historia que se ha creado alrededor suyo, la de Juan Rafael Mora y de la participación centroamericana en el conflicto bélico que llegó a confirmar y complementar el magno suceso de 1821, conocido como la Independencia Centroamericana.

David Díaz nos dice que esta discusión quedó zanjada hace unos 70 años, aunque hasta 1956 hubo mucha discusión en ese sentido.

Óleo sobre lienzo de Enrique Echandi Montero.

"Lorenzo Montufar -diplomático e historiador guatemalteco que vivió muchos años en Costa Rica- fue el primero en plantear a Juan Santamaría como un mito, y también Monseñor Sanabria, quien estudiando el 'Diario de Difuntos de la Guerra' que llevó el padre Calvo, se encuentra con Juan Santamaría, quien murió de cólera. Pero ya hacia 1956 se probó que Juan Santamaría había existido, pues se tiene la 'Fe de bautismo', se sabe que sí había participado en la Batalla de Rivas, pues aparece entre el pelotón de costarricenses que llega a pelear a Rivas,  y lo otro interesante es que no hubo un solo Juan Santamaría, sino que hubo alrededor de cinco personas con ese mismo nombre. Entonces, efectivamente uno había muerto en el Mesón de Guerra y sí es posible que, de los otros cuatro, alguno haya muerto de cólera y otros quedaran vivos y murieron de viejos, o de una manera que no tuvo nada que ver con la Campaña", dice el historiador.

Pero para Jorge Montoya la situación es distinta, pues él es de quienes aún sostienen que Juan Santamaría no existió.

“Primero porque la Campaña Nacional fue de 1856 a 1857, aunque comienza desde el 55, cuando ya Juanito (Juan Rafael Mora) hace la primera proclama. Lo más curiosos de esto es que hay una serie de batallas, la de Sardinal, la de Rivas, la de San Jorge, hay una cantidad de batallas en la historia donde participa la población, pero Occidente siempre nos construyó historias de ficción. Si usted ve la historia occidental, desde las obras de Homero y de Virgilio, 'La Iliada', 'La Odisea' y 'El Román', desde entonces usted puede ver que toda la historia se construye en torno a un héroe.

Acá nos dicen que un héroe quemó el Mesón… Yo siempre me hago la misma pregunta: ¿será tan fácil quemar un mesón, si es de adobe y teja? La Batalla de Rivas si existió, pero de 1856-57, y qué curioso, en 1859 se le da el golpe de Estado a Juan Rafael Mora, en 1860 lo fusilan, y no se habla de la Campaña Nacional y no se habla de Juan Santamaría”, explica.

BLANCO O MULATO

“Es a partir de 1870 -con Tomás Guardia-  que sacan la figura de Juan Santamaría.  Eso es lo más curioso, sacan un héroe nacional oscuro, cuando ya en Costa Rica había una corriente señalando que nosotros éramos europeos blanquiticos (que por eso nos dicen "ticos") y además es cuando se está negociando con Minor Keith las tierras de Limón y el ferrocarril al Atlántico, entonces para neutralizar el discurso es muy fácil, es poner un héroe nacional que quemó El Mesón de Guerra que se llama así por pertenecerle a una familia Guerra, y uno lo que hace al oír el nombre es creer que se llama así porque se está en un conflicto bélico", dice Montoya.

Más recientemente, se hizo una estatua de Juan santamaría, en la que aparece más campesino que militar.

“Además por qué alajuelense, sencillo, porque había una deuda con Alajuela, por su apoyo a San José en la lucha por la capital”, señaló el historiador.

“Claro que la visión gallarda de Santamaría cruzando la calle, llegando el Mesón prendiéndole fuego, muriendo allí en escena también fue estandarizada. Hay una versión del pintor Enrique Echandi, una pintura de Juan Santamaría que causó controversia cuando la pintó porque corresponde a un Juan Santamaría no heroico en el sentido de que se le ve la cara de miedo. Y otra cosa que nunca se dice, Juan Santamaría es mulato, por eso lo llamaban ?el erizo', y más bien los liberales costarricenses, tan empeñados en defender la Costa Rica blanca decían que Santamaría tenía el cabello erizado como los griegos de la antigüedad, negando de esa manera la posible influencia africana en los genes de Santamaría y blanqueándolo.

Entonces esta imagen de Santamaría, blanco, estilo francés, con quepis francés, gallardo, con un fusil en una mano y la tea en la otra calzó perfectamente en la imagen de un superhéroe”, sentencia por su parte David Díaz

Nos recuerda además que la estatua de Santamaría fue esculpida por Arsitide Croisy, quien tomó de modelo un soldado de la Legión Extranjera, por lo que el Gobierno de José Joaquín Rodríguez hizo de todo para legitimar a ese Juan Santamaría.

EL MONUMENTO NACIONAL

“Prácticamente todos los hechos fueron simplificados o alterados. La versión nicaragüense de esa guerra presenta a Costa Rica como un país imperialista que se movió para apoderarse del río San Juan y que solo actuó cuando ya habían cogido el café y que el interés de Juan Rafael Mora era tomar el Sur de Nicaragua.

Es interesantísimo, y una versión manipulada, obviamente, pero que muestra que la manera en que se narra esta guerra es muy importante para Costa Rica y para Nicaragua.

En nuestra versión casi no aparece ningún otro ejercito centroamericano, los que derrotan a los filibusteros son costarricenses nada más, y sabemos que ahí había representaciones de todos los cinco países, a tal punto que se pelean entre ellos también, pero estaban ahí los cinco.

El Monumento Nacional narra nuestra versión de la Campaña del 56.

Lo otro es que esta campaña se peleó fuera de Costa Rica, lo que sirve para decir que se defendió el estado de derecho y la institucionalidad costarricenses, y algunos pues llegan a decir que es la primera batalla que le pone fin al imperialismo norteamericano, lo cual ha sido utilizado por los partidos más de centro, como Liberación Nacional en los años 50 hasta el Partido Comunista, que empleó la imagen de Santamaría como evidencia de la lucha costarricense contra el imperialismo yankee.

De la campaña, se ha servido prácticamente todo el imaginario de la nación costarricense. El Monumento Nacional es la representación más importante de la nación y allí ves explicada la manera en que Costa Rica cuenta la historia, una Costa Rica gallarda que se eleva sobre los otros países, que los guía, que derrota a Walker y que además está consolando a una Nicaragua afligida”.

JUAN RAFAEL MORA

Jorge Montoya defiende fielmente la manera en que se buscó invisibilizar la figura de Juan Rafael Mora. Para él, era necesario hacerlo para beneficio de la  propia agenda de la oligarquía gobernante, ya que se negociaba con Minor Keith todo lo referente a Limón, sus tierras para la bananera y el ferrocarril.

Como prueba, muestra el hecho de que Mora estableció el 1 de mayo como fecha patria, importante y de júbilo, pues es cuando se da la capitulación de William Walker “fecha que es el complemento a nuestra Independencia” y que tras su fusilamiento dejó de celebrarse como tal.

Díaz piensa lo contrario, al considerar que se exagera ese hecho: “He encontrado, por ejemplo, que desde la década de 1870 ya se había intentado hacer un panteón nacional y el primer nombre que se dice debe ir a la par de Braulio Carrillo es Juan Rafael Mora, y ya ahí se le reconoce como el Presidente que guió las tropas contra filibusteros, y hay todo un grupo de intelectuales, a finales del XIX y principios del XX en el que podemos meter a Joaquín García Monge, la misma Carmen Lyra, Manuel Dengo, a José María Zeledón, todos ellos rescatan a Juan Rafael Mora.

"Cuando se celebró el centenario de la independencia en 1921, García Monge hizo un importante discurso ante el Monumento Nacional que está dedicado a Juan Rafael Mora.

Incluso había una liga unionista centroamericana que todos los años celebraba el nacimiento de Mora, a principios del Siglo XX, que venía a ponerle unas flores en la tumba, y digamos esto se continuó así durante todo el pasado siglo. Entonces, creo que se ha exagerado la idea de que Mora estaba ocultado y sí es interesante que en los últimos ocho o diez años, han puesto énfasis en rescatarlo. Cuando Mora ya era héroe nacional, lo volvieron a nombrar como tal", concluyó Díaz.



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