Viernes 16 de Noviembre, 2018

La pesadilla de construir obras públicas en Costa Rica

Jarmon Noguera 21 de setiembre, 2014 | 07:12 PM

El rezago en la infraestructura vial de Costa Rica se calcula en 40 años, y eso se refleja en el colapso y caos vial que se vive a diario en muchas de las principales carreteras que conectan las diferentes provincias del país.

Como ejemplos, se podría poner la carretera General Cañas, que conecta San José con el Aeropuerto Internacional Juan Santa María en Alajuela; la ruta a San Carlos, donde hasta hace pocas semanas se volvieron a reactivar las obras; e incluso la misma ruta 32, que colapsa con la lluvia y su la discusión de ampliación en el Plenario ha tomado más de un año y no se le ve un futuro alentador.

La carretera de Circunvalación Norte es otro caso. Pasaron décadas para que un Gobierno diera la orden para ponerla en marcha, y fue justamente al cierre de la Administración Chinchilla cuando se dio la firma del contrato para el diseño de la ruta y la obras de la primera sección.

Pero qué es lo que vuelve tan imposible la construcción de obra pública en el país, por qué han pasado tantos años sin que se haga algo y, cuando se intenta hacer, se deben sumar otro tanto de años.

La falta de voluntad política es una de las causas que más se señala, pero también se debe pensar en la tramitología que involucra hacer una obra y finalmente la falta de recursos.

 

Voluntad política

 

El recorte en los presupuestos destinados a la obra pública es uno de los principales señalamientos que hacen las autoridades y expertos en el tema de infraestructura al consultarles sobre el rezago del país en el tema.

Para Carlos Segnini, actual Ministro de Obras Públicas y Transportes (MOPT), los factores que han llevado al país al estancamiento son muchos, pero sin duda una buena cuota de responsabilidad es el tema voluntad política y toma de malas decisiones.

“Hay muchos factores políticos y de estructura, creo que se desmanteló el MOPT y luego se fueron cometiendo errores sistémicos, los planteles no tienen maquinaria, y si la tienen, no cuentan con el personal, empezaron a jubilarse buenos ingenieros y cuando los cambiaban, lo hacían por plazas administrativas. Entonces, ahora está cargado de administrativos y no de ingenieros, que es lo que realmente se ocupa”, expresó Segnini.

El jerarca del Consejo Nacional de Vialidad (Conavi), Mauricio Salom, señaló este punto como una de las principales causas, además indicó que es en la que más se debe trabajar para poder poner al país a tono con las necesidades de la actualidad.

“Este es un tema más político que técnico, pues tiene que ver con recortes presupuestarios que por muchos años se le hicieron al Estado en un contexto de disminución de tamaño. Se debe a una falta de inversión a un sistema vital que son las carreteras y definitivamente a una visión de un Estado más pequeño”, expresó Salom.

A esto, se suma la falta de planificación que no ha permitido al sector infraestructura crecer al ritmo que lo hicieron otros en el país. Así, hoy se requiere que se haya dado ese crecimiento y lo reclama al verse maniatado.

Similar opinión dio Luis Guillermo Loría, representante del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme) de la Universidad de Costa Rica, al enfatizar que la falta de planificación y voluntad política hacen que el país ahora esté sufriendo las consecuencias.

“La falta de una política de Estado clara sobre infraestructura, no existe una planificación estratégica de cuáles son las grandes obras y tercero no ha habido una política de intervenciones que permita levantar el parque vial del país, sino que por ahora va enfocada a tapar huecos”, expresó Loría.

Pegado a esto, se encuentra el tema de que en Costa Rica hay una costumbre a la mediocridad, entonces, se ha permitido que se caiga en el conformismo de parches en las carreteras, y solo en solucionar los problemas de hoy y no pensar en el futuro.

Segnini también tuvo una opinión similar sobre este tema: “Creo que ha habido una repartición de la obra pública o del pastel muy manipulado, dirigido a unos pocos. No han puesto una visión de estado de país por delante, sino de intereses de uno pocos por delante y se suman corrupción e incompetencia, sin dejar de lado la planificación de lo que realmente necesitamos”.

Para el presidente del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitecto (CFIA), Luis Guillermo Campos, nuevamente la falta de voluntad política es lo que hace difícil el levantamiento de la infraestructura en el país y urge que se dé un cambio de mentalidad.

“La voluntad política no se ha manifestado en los últimos 15 o 20 años, para mejorar la infraestructura vial del país y eso ha hecho que el rezago sea tan grande”, expresó Campos.

Finalmente, sobre la institución que hoy dirige Mauricio Salom, este expresó: “Creo que el Conavi es una institución donde ha faltado planificación, seguimiento, estímulo al trabajador en forma positiva y también hay errores graves donde el ciudadano pierde la fe en la institución y la sentencia”.

En esta misma línea, Carlos Segnini dijo: “Creo que la creación del Conavi al principio no fue mala, porque era para el mantenimiento de las carreteras, pero no estaba listo para lo de obra nueva y se enredó muchísimo, entonces, ahí quedo trabado”.

 

Tramitología

 

El Director Ejecutivo del Conavi reconoció que sí hay un problema con la tramitología que entraba muchas veces las acciones, pero más allá de esto, el verdadero fallo está en que las propuestas se queden en los escritorios.

“La tramitología es una cosa que sin duda ha afectado, pero creo que es más la actitud de la gente, es decir, ese yo no me quiero comprometer, no quiero hacer cosas, porque nadie me lo exige, ha faltado liderazgo en el país”, expuso Salom.

Para el Presidente del CFIA, son demasiadas las acciones que se deben llevar a cabo para poder lograr que una obra se ponga en marcha, desde los diseños, las licitaciones, los tiempos de apelación, hasta las garantías de cumplimiento y expropiaciones, y esto conlleva una gran cantidad de tiempo muerto que simplemente atrasa.

“Lo peor de todo es que hemos tratado de tener tanto control sobre las licitaciones y las obras que hoy por hoy cualquier proyecto lleva un sin número de trámites que se deben de hacer, lo cual dificulta la efectiva puesta en marcha de esos diseños”, criticó Solano.

Justamente en este sentido, la hoy expresidenta de la República, Laura Chinchilla, en múltiples ocasiones criticó los trámites y la falta de agilidad para ir superando cada paso, hasta llegar al punto de arrancar la obra.

Chinchilla hablaba de cómo las empresas que perdían una licitación simplemente recurrían a la apelación, solo porque sí, para buscar de cualquier manera obtener el cartel y eso representaba un retraso grandísimo, mientras la Contraloría General de la República analiza y resuelve la apelación.

Luis Guillermo Loría enfatizó la gran cantidad de trámites y permisos que se deben dar antes de un banderazo de salida a una obra, lo cual también ha hecho que muchas obras de gran importancia simplemente tarden más de lo que realmente deberían.

“En este país, hay una tramitología excesiva, un legalismo excesivo, incluso de cuadros técnicos que entraban las cosas, pero este punto no lo pondría de primero, porque definitivamente el principal problema es la falta de planificación y voluntad”, opinó Loría.

Por su parte, el jerarca del MOPT destacó cómo la gran cantidad de leyes que se han creado también se han convertido en un obstáculo para que el país pueda actuar ágilmente en casos de obra pública y los funcionarios no quieran tomar decisiones por miedo a incumplir algo.

“Este país está lleno de trámites y burocracia innecesaria. El problema es que Costa Rica se fue acostumbrando a resolver sus problemas del sentido común y práctico, entonces, aquí, cuando ha habido un problemita, se hace una ley y esta se convierte en una traba”, recalcó Carlos Seginini.

Un ejemplo de esto es la ley contra la corrupción y el enriquecimiento ilícito, así como la de control de interno. Estas “fueron leyes reacción que se dieron ante hechos muy puntuales de corrupción (…) entonces, empieza a darse el control por el control, que es bueno, pero ahora estamos en un régimen de terror que no ha eliminado la corrupción y los funcionarios no toman decisiones si no está el criterio legal y la auditoría”, agregó Segnini.

 

Financiamiento

 

La falta de recursos es otra de las sombras que oscurecen el panorama de la obra pública, especialmente ahora que se habla de un déficit fiscal en crecimiento y se intenta contener el gasto al máximo para no afectar al país.

Aquí aparecen otras opciones como préstamos o empréstitos, concesiones y más recientemente la del fideicomimso, que el proyecto de San José-San Ramón puso en la mesa y recibió muy buenas opiniones y casi ovaciones de pie.

“Los modelos de financiamiento hay que analizarlos, existe el fideicomiso, peajes sombra, alianzas público-privadas, concesiones de obra pública, hay créditos internacionales y, eventualmente, darle la explotación de una obra a un consorcio de empresas”, explicó Loría.

Sin embargo, sobre el fideicomiso señaló que no todo se puede hacer con esta figura, porque la banca nacional tiene ciertos límites para prestar de esta manera. Por lo tanto, insiste en que saber administrar las diferentes posibilidades, solo se puede hacer teniendo todos los proyectos, así como analizando cuáles opciones se adaptan mejor para cada uno y usarlas adecuadamente.

En este sentido, el jerarca del CFIA destacó que sin duda el fideicomiso es una nueva idea que está saliendo y puede convertirse en una excelente opción, la cual se debe pensar en aprovechar.

“Si muchas instituciones tienen dineros de sobra, superávits y los quieren invertidos, como en el caso del INS en el exterior, pues lo más lógico es que se haga en el país y eso implica algunas reformas de ley. Pero también, se debe tomar en cuenta que se están pagando intereses enormes sobre préstamos de grandes sumas de dinero que no se están usando”, expresó Solano.

Mauricio Salom reconoció que no se debe descartar ninguna de las opciones y el fideicomiso puede ser una gran herramienta que ayude al país a salir del bache en el cual se encuentran actualmente.

“Es una buena opción, para San José-San Ramón se convirtió en la solución, y es algo que funciona, contrario a otras opciones que no han dado buenas experiencias. A mí me parece que es balanceada y transparente, por eso, es una opción que se debe analizar”, destacó Salom.

Carlos Segnini también enfatizó que ya se están haciendo los esfuerzos para poder sacar adelante este tema y dejar en la historia el rezago de infraestructura.

“Estamos haciendo reformas importantes dentro del MOPT, al cual es urgente devolverle la tutela de la planificación y que el instituto de infraestructura que vamos a crear en lugar de Conavi sea quien ejecute, pero sin intereses político-partidistas y con una estructura más gerencial”, concluyó el Ministro.

Pese a este panorama, el optimismo está presente, y si verdaderamente el país y los gobernantes se ponen a trabajar seriamente en el tema de obra pública, en una década se podría sacar la tarea y superar el rezago.

“Nosotros hemos hablado que con una política de estado seria, podríamos hablar de que en 10 años superamos el rezago, porque decir 30 años es muy fácil, como dicen los muchachillos 'cuidado pierde', pero una política seria y bien desarrollada, políticamente aprobada, perfectamente en 10 años estaría resuelto”, concluyó Loría.

No obstante, parece que esto no comenzó con buen panorama, ya que, según Luis Guillermo Solano, pese a que existían algunos planes definidos, este Gobierno ha tardado mucho en analizarlos y no los ha puesto en marcha adecuadamente.

“El Gobierno actual ha tardado un poco en analizar los planes con obras que se debían hacer que ya se tienen, me parece que esto debía estar listo desde antes de las elecciones, para solo llegar a hacer. Siento yo que ha habido un freno total a las intenciones de desarrollo y esto se está sintiendo en la economía”, expresó Solano.

Finalmente, Mauricio Salom destacó que este Gobierno ganó las elecciones en gran parte porque la gente estaba cansada de la ineficiencia y de esa falta de voluntad por hacer las cosas, y justamente es uno de los compromisos que tienen, aunque enfatiza que “no es nada fácil”.

 



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