Sábado 19 de Agosto, 2017

La distancia imperante entre Medio Oriente y América Latina podría hacer presagiar que los vínculos entre las partes se tornasen distantes, fugaces y poco duraderos en el tiempo. Sin embargo, la historia permite vaticinar que el azar y las circunstancias hicieron que grandes imperios de ambas regiones unieran sus lazos por siempre.

Concretamente, el Imperio Otomano palpita con fuerza en la región latinoamericana desde el periodo de la Primera Guerra Mundial, conflicto militar que tuvo lugar entre 1914-1918 y enfrentó a las principales potencias que hasta ese momento dominaban el Viejo Mundo. En aquel entonces, una minoría de los denominados paradójicamente “turcos”, pues no eran propiamente turcos sino súbditos otomanos que llegaron a tierras latinoamericanas con pasaporte otomano pero étnicamente consagrados árabes cristianos, árabes musulmanes, armenios o judíos, se instalaron en la región.

Estos emigrantes nacientes dieron vida a nietos y bisnietos que se convirtieron en personalidades de renombre y prestigio en la región, entre ellos, Carlos Slim, el segundo hombre más rico del mundo, Shakira Mebarak, de origen libanés y famosa cantautora o Abdalá Bucaram, exmandatario de Ecuador. En su mayoría, procedentes del Líbano, Palestina y Siria, originarios de territorios que se habían repartido los franceses y británicos en 1916 luego de los tratados Sykes Picot.

Sin embargo, con el fluir del tiempo, los mismos pasaron al ostracismo. “Luego de la caída del Imperio Otomano, Turquía se olvidó de todos los emigrantes que dejó por el camino.

Por dos razones: se trataba de una República nueva que se estaba consolidando y era una República de índole nacional y no internacional como lo fue el Imperio Otomano”, enfatizó el Dr. Mehmet Necati Kutlu, director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Ankara, Turquía, durante su participación en el Simposio: “1915: el año más largo del Imperio Otomano”, que tuvo lugar en Costa Rica.

La participación de militares procedentes de Latinoamérica, concretamente, de Venezuela, de la mano de las filas del Ejército Otomano durante la Gran Guerra, el cual luchó a favor de la causa de los Imperios Centrales y en contra de los vecinos balcánicos, se tildó como otro hito histórico que permitió unir ambas regiones. Históricamente, se reconoce la figura de Rafael de Nogales Méndez, el único latinoamericano que peleó por la causa y el cual publicó manuscritos sobre la contienda, los turcos y los frentes otomanos de la guerra.

Nogales Méndez era oriundo del Estado Táchira, Venezuela, combatió junto con el Ejército español que se enfrentaba en Cuba a la intervención de Estados Unidos, EE.UU. Participó junto con el entonces presidente de Venezuela, Juan Vicente Gómez, en un intento de perfeccionar el sistema político venezolano, sin embargo, se desencantó con el líder mesiánico y decidió tomar el camino del exilio.

Contrario a la política de neutralidad de su país, el lema de Nogales era el siguiente: “Cuando veas una lucha buena, alístate para combatir en ella”. Por ello, buscó entrar con los aliados en la Gran Guerra de 1914, donde el Imperio Otomano optó por el eje de la triple alianza.

Sin embargo, el destino tenía otro rumbo para él. Al ofrecer sus servicios a Francia, el país le obligó a renunciar a su nacionalidad. El mismo, orgulloso de su procedencia venezolana, se negó y decidió unirse al ejército alemán, sin perder su esencia.

“Después de todo, una causa es una causa. Puede que sea más o menos justa. Lo que se diga en su defensa, podrá ser más o menos cierto. Pero, ¿quién tiene razón? La guerra es la guerra, como dicen los franceses. Yo, como soldado profesional, naturalmente tenía que tomar parte activa de esa guerra”, subrayó Nogales en uno de sus escritos.

SIMILITUDES CON LATINOAMÉRICA EN 1915


Durante el periodo en el que el Imperio Otomano se desempeñaba en la Primera Guerra Mundial, la región latinoamericana no permanecía estática sino que presentaba una situación convulsionada y de acentuación de la dominación de Washington, Estados Unidos, en la región.

El capital financiero echó raíces en la estructura económica latinoamericana y los ritmos de crecimiento de las inversiones norteamericanas superaron considerablemente a las inglesas. “Antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, la inversión norteamericana, tanto directa como en cartera, en América Latina pasó de unos 900 millones de dólares a 1.600 millones; el 87% de este capital se concentraba en México, Chile, Cuba y Perú”, informó Adalberto Santana, director e investigador titular del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe, CIALC, durante su participación en el Simposio: “1915: el año más largo del Imperio Otomano”, celebrado en Bogotá, Colombia.

Además, tuvo lugar la separación de Panamá del territorio colombiano y se desarrollaron las ocupaciones de Cuba, de la República Dominicana y de Nicaragua. 


FORTALECIMIENTO DE LAS RELACIONES ENTRE TURQUÍA Y LATINOAMÉRICA


El Director del Centro de Estudios de Latinoamérica de la Universidad de Ankara, Mehmet Necati Kutlu, viajó a Bogotá, Colombia, Quito, Ecuador, y San José, Costa Rica, junto a la delegación de investigadores y profesionales de su centro académico para celebrar el Simposio: “1915: el año más largo del Imperio Otomano”.

El objetivo de dicha actividad consistió en dar a conocer la participación del Imperio Otomano durante la Gran Guerra y en afianzar las relaciones imperantes entre Turquía y América Latina.

“Hoy en día, Turquía es grande y tiene una visión amplia del mundo, de su entorno y de Latinoamérica. De alguna manera, tenemos que llegar a la región porque aquí están los recuerdos de nuestro país de antaño”, afirmó Kutlu.

Igualmente, el Dr.  Kutlu señaló tener un interés comercial y querer competir con los mercados latinoamericanos por considerar que Turquía se consolida como un país creciente económicamente. Cabe destacar que tiene un nivel de crecimiento promedio en los últimos 15 años incomparables con la región.

“Las aerolíneas turcas han logrado una apertura muy importante y queremos darles el crecimiento. Las mismas, hoy en día, vuelan desde Estambul directo a Buenos Aires y a Sao Paulo, y en unos meses comenzarán a viajar a Caracas, Cuba, Bogotá y la Ciudad de México” resaltó. Paralelamente, subrayó que Turkish Airlines fue catalogada como la mejor de Europa, lo que facilita el comercio, el entendimiento mutuo en la cultura y el intercambio académico.

Turquía presenta interés también en los Pactos de colaboración en la zona. Concretamente, en la Alianza del Pacífico, en la que Turquía funge como Miembro Observador, y en el Acuerdo de Libre Comercio que mantiene con Chile y en los que mantiene, paralelamente, en negociación con Perú, Colombia y México. Igualmente, para la nación turca es de relevancia el Mercado Común del Sur, Mercosur.

RETICENCIAS EN LA ENTRADA A LA UNIÓN EUROPEA


La disyuntiva imperante con motivo de la existencia o no de genocidio durante la batalla entre Turquía y Armenia dificulta la integración del país turco a la Unión Europea, UE, la cual se opone a aceptar al país por no comulgar con dicho término. Turquía demanda la integración desde el año 2005.

Al respecto, el Embajador de Turquía en España, Ömer Önhon, señaló recientemente que “sobre lo que ocurrió hace 100 años no hay consenso. Hay historiadores que reconocen los trágicos acontecimientos, pero no los consideran genocidio porque no hubo intención de erradicar a un pueblo”.

Por su parte, el Doctor Mehmet Necati Kutlu afirmó que existió una rebelión armenia y que, la misma, desembocó en la movilización de los armenios que residían en zonas de combate al sur del país, a Siria, a fin de que no perjudicasen las operaciones del Ejército.

“El genocidio armenio no es la mayor tragedia, sino la mayor mentira del siglo XX”, concluyó Önhon.



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