Sábado 24 de Junio, 2017

¿Son éticos los impuestos?

José Joaquín Fernández 30 de setiembre, 2014 | 06:00 AM

“Todos los seres humanos nacen libres …”, así lo expresa la Declaración Universal de los Derechos Humano en su primer artículo. Es decir, somos libres porque esa es nuestra naturaleza. Esto significa que la Libertad individual está por encima de toda constitución y no depende de la voluntad del legislador. Ser libre significa respetar el estilo de vida de cada persona. Ser libre significa que cada uno es responsable de sus actos e implica que la libertad de uno termina donde empieza la del prójimo.

Sin embargo, la sobrevivencia no nos viene de manera gratuita. Necesariamente hay que trabajar para sobrevivir. La educación, la vivienda, la comida no son bienes gratuitos. Alguien debe producirlos. Como dice Génesis 3:19: “Te ganarás el pan con el sudor de tu frente”. La Biblia no dice “te ganarás el pan con el sudor de otros”. No somos egoístas, sino que es nuestro deber, cuando cada uno busca, honradamente, la mejor manera de ganarse la vida.

De lo anterior, se deriva el respeto por la propiedad privada. La frase “te ganarás el pan con el sudor de tu frente” significa que cada ser humano tiene derecho inalienable al 100% de su esfuerzo. Quien no es libre, es esclavo. Quien no es libre, no dispone libremente de su ingreso. Por tanto, identificamos como violador de la libertad individual a aquel que nos expropia de nuestros bienes (roba), sea por el uso, o de la amenaza del uso, de la fuerza bruta, o bien por medio del engaño (estafa). El robo existe aún si el delincuente tuviera la buena intención de ayudar a los más necesitados con la totalidad de los bienes robados. No importa el uso que el antisocial haga con los bienes, la apropiación de los bienes ajenos por medio de la coerción es inmoral.

Pero no solo viola el primer artículo de los derechos humanos quien usa la fuerza bruta o el engaño para expropiarnos, sino también el que usa la fuerza de la legislación. Toda legislación que le quita a un ser humano parte de su propiedad a la fuerza –es decir, sin su consentimiento- para dárselo a un tercero está violando el derecho que cada ser humano tiene de disponer del 100% de su ingreso o de sus bienes. Si definimos a un esclavo como aquel que no dispone libremente de su ingreso, entonces los impuestos esclavizan al ciudadano. La legislación es robo legalizado aún si el legislador tuviera la buena intención de ayudar a los más necesitados. No importa el uso que el político haga con los bienes, la legislación que limita la libre disposición del ingreso es inmoral. Observemos cada legislación y preguntémonos si esta beneficia a alguien donde el beneficiado obtiene su privilegio a costa de la violación de la libertad individual de otro ciudadano.

Algunos ejemplos de legislación que implica violación a este principio de la libertad son: monopolios u oligopolios creados por ley, políticas de género, el proteccionismo, el sistema de pensiones de reparto, que no están respaldadas en el ahorro de cada cual, etc. Sin embargo, el más claro ejemplo de la violación al principio de “te ganarás el pan con el sudor de tu frente” son los impuestos.



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