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Diego Pérez Damasco/Agencias 29 de junio, 2015 | 07:32 AM

¿En qué consiste la crisis de Grecia? ¿Podría suceder algo similar en Costa Rica?

La crisis económica de Grecia y su impacto en la Eurozona es noticia de todos los días en el Viejo Continente y repercute con cierta constancia de este lado del charco en distintos medios informativos. No obstante, ¿en qué consiste específicamente esta crisis? ¿Puede suceder algo similar en Costa Rica?

Lo que ocurre en Grecia es, en esencia, una crisis de la deuda soberana del país. La deuda griega asciende a más del 170 % de su Producto Interno Bruto (PIB), en otras palabras, este país debe mucho más de lo que produce.

La crisis de Grecia es el fruto de años de desencuentros entre Atenas y sus socios europeos. Ante la elevada crisis y la inminente quiebra del país, que podría afectar al euro y la economía europea, las autoridades continentales le piden al Gobierno griego un recorte de las pensiones y una reforma que incluya modificaciones al Impuestos al Valor Agregado (IVA). A cambio de esto, se garantiza un puente de 15 mil millones de euros.

Por su parte, Atenas solicita una reestructuración inmediata de la deuda, ofrece una tasa sobre los beneficios de las empresas, pretende introducir una tasa de solidaridad de los más ricos y propone subir impuestos sobre loterías y tabaco.

Sin embargo, el problema viene de más atrás y resulta más profundo. Para entrar en la Unión Europea y al euro, Grecia falsificó en 2001 sus balance financiero. A pesar de ello, desde 2009 el déficit público se ha reducido del 15,6 % hasta el 3,5 % en 2014. También se ha recortado el 25 % de los funcionarios públicos (unas 225 mil personas) y se ha disminuido el coste salarial en 8 mil millones de euros anuales. Se ha introducido un aumento progresivo de la edad de jubilación desde los actuales 62 hasta los 67. No obstante el coste social y económico de estas medidas ha sido sumamente negativo: en seis años el PIB se redujo un 20 %. En cambio, Irlanda, Portugal y España han vuelto a crecer después de las políticas de austeridad.

En conjunto, la UE, el BCE y el FMI han prestado a Grecia unos 240 mil millones de euros. El 11 % se ha destinado a financiar las actividades del Gobierno de Atenas. Un 16 % se ha utilizado a pagar los intereses de la deuda. El restante 73 % ha ido a manos de bancos y fondos de inversión privados acreedores de Grecia. Esto explica por qué los ciudadanos griegos apenas han percibido el impacto de ese dinero.

Actualmente, Grecia se encamina a un referéndum para decidir, en la práctica, si pagará o no la deuda en las condiciones impuestas por sus acreedores. El primer ministro Alexis Tsipras, del partido de izquierda Syriza, ha llamado a la población a votar “no”, lo cual implicaría de facto la salida de los helenos de la zona euro.

A pesar del revuelo que causa esta eventual medida en sus vecinos, el premio Nobel de Economía, Paul Krugman, asegura que él también votaría “no” si fuese griego, pues ha sido un gran crítico del manejo de la crisis europea.

A grandes rasgos, es improbable que suceda “lo mismo” en Costa Rica, debido a la diferencia de realidad. Sin embargo, el país también cuenta con un creciente déficit fiscal, que de no atenderse podría llevar a condiciones similares, y a imposiciones de medidas de rescate por parte de organismos internacionales.

La deuda de Costa Rica ya alcanza casi el 40 % del PIB y el déficit fiscal es de 5,7 %. El país se encuentra en un punto de inflexión, de acuerdo con un diagnóstico en el que coinciden economistas del Banco Mundial y de Cepal, la Contraloría, funcionarios del Ministerio de Hacienda y analistas nacionales. Una reforma fiscal resulta necesaria y urgente, porque se acaba el tiempo para realizar un proceso gradual.

“La decisión es de ustedes (los costarricenses), pero debemos dejarles una sensación de urgencia, porque esperar también tiene un costo, y los espacios se les agotan”, advirtió Humberto López, director para Centroamérica del Banco Mundial.



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