Miércoles 21 de Agosto, 2019
Diego Pérez Damasco 31 de diciembre, 2015 | 01:01 PM

Trans apoyada por el IMAS: “El estigma nos limita acceso al trabajo”

Kerlyn Obando es una joven mujer trans, que forma parte de la primera generación del programa “Avancemos Mujeres”, iniciativa conjunta del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu) para atender a la población transgénero, que se caracteriza por sus altos niveles de vulnerabilidad.

Ella se ha visto afectada por la pobreza, la incertidumbre de cómo seguir con sus estudios, y la discriminación que sufren día a día las personas que se identifican con un género diferente al que les registraron cuando nacieron.

Sin embargo, el sumarse al activismo político, mediante la organización Transvida, y ahora al participar en este proyecto de formación, capacitación y subsidio le dan esperanzas de que las cosas pueden llegar a cambiar.

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“Ahora estoy estudiando el bachillerato, y como fui una de las primeras en lograr el cambio de nombre en la cédula, tendré el título con mi verdadero nombre. Hice el examen de admisión de la Universidad de Costa Rica y me gustaría estudiar psicología o leyes”, contó Obando.

Kerlyn nos contó sus experiencias como mujer trans y activista.



Este programa conjunto del IMAS y el Inamu consiste en un espacio de formación humana, en donde se tocan seis ejes: autoestima, autoimagen, autocuidado, los efectos de la discriminación en la vida de las personas; y también pretende desarrollar las habilidades que las mujeres trans tienen para lograr una inserción social. El objetivo es capacitarlas para que ellas puedan desenvolverse en la sociedad.

“El proyecto inicia por Transvida. Es el primer proyecto que busca una mejora en la calidad de vida de las chicas trans, tanto en estudio como en trabajo. Fue un esfuerzo de nosotras, de ir a reuniones, presentar un proyecto que abarcara a varias personas. Y así surgió el programa de Avanzamos Mujeres, que es para fortalecimiento personal y colectivo”, dijo Obando.

Vulnerabilidad extrema

Actualmente son 20 las chicas que se acaban de graduar de la primera generación, y según explica Obando, ya se está preparando el espacio para que se formen 40 más, en un proceso que además otorga un pequeño beneficio económico, a cambio de que se comprometan a culminar los talleres.

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“Muchas chicas no tienen casa, están en condición de calle, y su única fuente de ingresos es el trabajo sexual, lo cual no les da estabilidad económica. Esta pequeña ayuda mensual del IMAS hace la diferencia en que muchas tengan un lugar donde dormir, y que salgan de estar varios meses debajo de un puente”, dijo la activista.

En frente, Dayana Hernández, presidenta de Transvida, con las partipantes del programa del IMAS, la ministra de la Condición de la Mujer, Alejandra Mora, y el ministro de Desarrollo Humano, Carlos Alvarado.



Aunque Obando reconoce que ha tenido menos obstáculos que otras mujeres trans que participan en el taller, pues ha tenido en su familia el apoyo de su madre, las cosas no han sido fáciles.

“Una persona cisgénero (que se identifica con el sexo que le asignaron al nacer) puede pasar varios meses sin conseguir trabajo, pero sabe que repartiendo documentos en varios lugares puede obtener una respuesta. En cambio una sabe que de plano la van a rechazar al ver los documentos de identidad”, relató.

Para Obando, uno de los principales problemas que atraviesa la población trans es la inestabilidad económica. Debido a la falta de oportunidades laborales formales, muchas ven como única opción el trabajo sexual.

“Así como hay noches que pueden hacer mucho dinero, hay noches en las que no hacen nada”, explicó.

“En el proyecto hay chicas que están en condición de drogadicción. También hay chicas que viven con VIH. Hay mujeres mayores, son personas que realmente necesitan este impulso”, concluyó.



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