Jueves 21 de Setiembre, 2017

El duelo por la mascota

María Jesús Ribas / EFE 12 de setiembre, 2017 | 04:12 AM

Se los denomina animales de compañía, pero en realidad hacen mucho más que acompañarnos, porque compartimos con ellos buena parte de nuestra vida, momentos, sentimientos e incluso confidencias. Cuando se van definitivamente, el hueco que dejan en sus propietarios, se llena rápidamente de dolor y soledad.    
 
El impacto emocional que produce su muerte en los dueños puede ser tan importante como el que ocasiona la muerte de un familiar, según psicólogos de la Universidad de Nuevo México (UNM, EE.UU.), que revisaron la bibliografía sobre cómo reacciona la gente a la pérdida de un animal querido.

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"Los animales de compañía proporcionan un apoyo, amor y lealtad, que van mucho más allá de cualquier medición práctica", según los investigadores de la UNM, cuyo trabajo ha sido publicado en la revista ''Perspectives in Psychiatric Care''.  

Según los autores, ''debido a las grandes contribuciones que realiza un animal querido, su muerte, pérdida o robo se convierte en el final de una relación especial, que puede originar uno de los momentos más difíciles en la vida de la persona".

Dese el tiempo de llorar a su perro o gato.

Para el psiquiatra forense Paul T. Clements, uno de los autores de la revisión de la UNM, ante la muerte o desaparición de una mascota "es importante aportar un ambiente de aceptación y comprensión para los dueños de animales que se encuentran atravesando un duelo”, para así mejorar los esfuerzos de adaptación al dolor y los sentimientos que surgen ante la pérdida".
 
¿Cómo ayudar a los niños?
 
En otro estudio, en el que se evaluó a personas que habían experimentado la muerte natural o por eutanasia de una mascota, investigadores del Departamento de Ciencias Animales de la Universidad de Hawai, Estados Unidos, hallaron que en un 30 por ciento de los casos el dolor duró seis meses o más, y que en un 12 por ciento de los casos, la pérdida fue vivida como un evento muy traumático.
 
De acuerdo con la AACAP, las reacciones infantiles ante la muerte del animal dependen de la edad y nivel de desarrollo. En  general los niños no entienden del todo hasta los 9 años de edad que dicha desaparición es permanente y final.

Evite que los niños pasen tiempo solos.

Por ello, según la Academia estadounidense, a los más pequeños hay que explicarles que cuando un animal se muere, deja de moverse, ya no puede oír ni ver y no se va a volver a despertar.  
 
Cuando fallece su mascota, los niños necesitan que se les consuele, ame y respalde, y que se les brinde afecto en vez de darles explicaciones médicas o científicas complicadas.
 
Para decirles a sus hijos que se ha muerto su animal, los padres han de poner a los niños lo más cómodamente posible, emplear una voz sosegada, tomarles las manos, ponerles el brazo alrededor y decírselo en un ambiente familiar.  
 
También es importante ser sincero cuando se le dice al niño que ha muerto su animal, pues intentar protegerle con explicaciones vagas o inexactas puede crearle ansiedad, confusión y desconfianza, señalan desde la AACAP.



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