Martes 07 de Julio, 2020

La diferencia entre un refugiado y un migrante

20 de setiembre, 2016

Sergio Curione

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Vivimos en un mundo cada vez más convulso. Las sangrientas guerras que se producen en Medio Oriente y África, así como el narcotráfico en Latinoamérica y las diversas crisis económicas alrededor del planeta obligan a millones de personas a movilizarse en busca de mejores condiciones para ellos y sus familias.

Estas migraciones generan una serie de efectos -tanto sociales como económicos-  que dependiendo de la óptica con la que sean vistos, pueden ser considerados como positivos o negativos. No obstante, en el ámbito político, pueden existir roces que algunas veces provocan tensiones entre Estados vecinos.

Tal fue el caso de la pasada crisis migratoria que se vivió en nuestro país con los ciudadanos cubanos. Nuestro país, a diferencia del resto de naciones del istmo, les brindó asistencia a miles de personas cuyo objetivo era alcanzar el sueño americano.   

La ola de migrantes ha aumentado considerablemente en los últimos años. Es menester hacer la diferencia entre aquellos que migran por razones meramente económicas, de quienes se desplazan debido a amenazas que ponen en riesgo su vida y  la de sus seres queridos.

Ejemplo de este último escenario lo observamos en Europa, continente que afronta su peor crisis migratoria después de la Segunda Guerra Mundial debido al conflicto político que se vive en Siria y que ha obligado a miles de personas a desplazarse por el temor que ha implantado el autodenominado Estado Islámico y el resto de grupos armados que luchan en torno al poder que ejerce el presidente sirio Bashar al-Assad.

De igual forma, existe una elevada cifra de migrantes provenientes de África, quienes en su mayoría arriban en barcos a las costas europeas, principalmente a las italianas, y que por desgracia muchas de sus travesías han culminado en trágicos naufragios.

Es preocupante la decisión que han tomado varios países europeos de cerrar sus fronteras a miles de refugiados, quienes tal y como los define la doctrina jurídica, son personas que huyen de sus países debido a temores fundados, ya sea por su raza, su nacionalidad, opiniones políticas, u otras. Incluso dicha acción resulta irónica ya que si analizamos desde el punto de vista migratorio lo ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial, podremos encontrar similitudes de lo que ocurre actualmente, sólo que a la inversa.

Asimismo, las restricciones fronterizas impuestas por la amenaza terrorista latente en la mayoría de países de dicho continente perjudican a quienes realmente necesitan asistencia humanitaria, como lo son los refugiados.  

Aunado a lo anterior, muchas veces estas personas son víctimas de discriminaciones no solo por sus costumbres o su apariencia, sino por sus creencias religiosas ya que son asociados con terroristas.

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¡Qué grave error! Debemos recordar que el Islam no incita a la violencia ni mucho menos a cometer las barbaries que se han realizado en los últimos años. Estas actuaciones son producto quizás del fanatismo religioso o bien,  producto de la represión social que han vivido los terroristas que han perpetrado tales ataques.  

A pesar de lo anterior, existen países como España que han abierto sus puertas a los refugiados. Muestra de ello es la gran pancarta que cuelga a lo alto del Palacio de Cibeles, en pleno centro de Madrid, la cual indica “Refugees Welcome”. Esto no sólo brinda una esperanza a quienes realmente se adecúan al término legal supra indicado, sino que a su vez,  es un gran ejemplo de humanismo e invita a los demás países a seguir dicho patrón.

Aunado a lo anterior, la acción de los organismos internacionales como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), han brindado una importante ayuda a quienes se encuentran en esta delicada situación.

Ante esto, considero pertinente y prudente informarse antes de emitir una opinión despectiva sobre los refugiados, quienes han vivido situaciones angustiantes y que simplemente buscan un sitio donde poder vivir con seguridad y sin temores.

*Sergio Curione, abogado y estudiante de maestría en Derechos Humanos en la UNED.




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Comentarios

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mir (20/09/2016)

¡Qué alguno de estos escritores indique cuanto tiempo debe pasar para que estas personas se integren a la sociedad, amen el país que los recibe!