Viernes 20 de Octubre, 2017

Recuperar la credibilidad de la política

13 de agosto, 2017

Luis Fernando Allen Forbes

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El Gobierno de Costa Rica atraviesa una fuerte presión en sus finanzas públicas. La política fiscal es clave en el establecimiento de un marco que promueva el crecimiento y la creación de empleo.
 
No solo por su relevancia desde el punto de vista de la eficiencia y la estabilidad macroeconómica, sino también con un enfoque más microeconómico, para poder responder a los desafíos sociales y competitivos que impone la globalización, atendiendo a aquellos grupos de la población que más han sufrido la crisis.
 
En Costa Rica, urge recuperar la credibilidad y la confianza de los mercados a través de un compromiso inequívoco con el saneamiento de las cuentas públicas.

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La credibilidad fiscal es aquella por la que un país se compromete a mantener un determinado objetivo de déficit en el tiempo. Un país que goce de credibilidad fiscal se puede permitir aumentar el déficit a corto plazo en un momento puntual, sin que ello suponga una fuerte subida en los tipos de interés, consiguiendo la vuelta al equilibrio de sus cuentas fiscales.
 
Está claro que han pasado varios Gobiernos y ninguno ha tenido la capacidad de diseñar una política fiscal comprometida con la reducción continua del déficit público y a la vez que impulse de forma consensuada políticas horizontales en favor de la educación, y políticas sectoriales como la fuerza tractora en el resto de la economía.
 
En este contexto, es imperativo analizar las implicaciones sociales de tener un alto déficit fiscal, porque los resultados están a la vista. Pronto no habrá dinero para infraestructura productiva, vial, salud, educación, ambiente etcétera.

Los ingresos tributarios actuales no garantizan la sostenibilidad de la política fiscal en el mediano y largo plazo, lo que sin duda alguna ha comenzado a presentarse como un problema que no debe seguirse postergando.

Los diputados necesitan enfocarse en los asuntos del país y el tema de la credibilidad fiscal es una condición necesaria, para recuperar el optimismo sin el cual continuaremos sumidos en críticas y descalificaciones.

Todos los congresistas tienen su cuota de culpabilidad en relación con el alto déficit fiscal que sacude al país. Han gozado y disfrutan de pensiones, prebendas y gollerías con cargo al erario. A esto, debe sumársele el nepotismo y todos los cálculos para encontrar los portillos para contratar a familiares y amigos para comerse los fondos del estado entre compadres.

Culpables de este hueco en las finanzas son los Gobiernos que por clientelismo político impulsaron medidas para comprar votos y despilfarraron los recursos para llegar al poder.

Finalmente, la ganancia de credibilidad en la política económica permitirá la estabilización de los principales fundamentos económicos: la corrección de la cuenta corriente, la reducción del déficit fiscal, y la recuperación de la confianza y la positiva evolución de la economía.



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