Jueves 21 de Setiembre, 2017

Jóvenes ticos dejan de lado tradición de tomar café

Sharon Cascante Lizano24 de agosto, 2017 | 05:07 AM

La generación que nació en la década de los 80 perdió la tradición de tomar café, debido a que nadie les enseñó o porque el sabor no les gusta.

Esto pese a que Costa Rica se ha destacado a nivel mundial por ser uno de los mejores productores de café.

Así se desprende de un estudio realizado por la Universidad Latina de Costa Rica denominado “Café, de la casa a la cafetería: ¿qué pasa cuando una economía cambia de la agricultura a los servicios?”.

Según la investigación, una de las causas de esta reducción en el consumo de café se debe a que actualmente la bebida compite con jugos, té y gaseosas, las cuales, en su mayoría, no existían hace 50 años.

Otro detalle es que quienes nacieron en los años 80 indicaron haber dejado de tomar café porque sus padres no les enseñaron a consumir esta bebida.

“Las nuevas generaciones están desarrollando nuevos patrones de consumo de alimentos; además, el estudiante universitario hoy es un poco diferente, ya que trabaja para ayudar a costear sus estudios y tiene poco tiempo para las socializaciones tradicionales con padres y familiares, sobre todo en el caso de los estudiantes varones”, dijo Juan Aguirre, profesor e investigador de la Universidad, y quien realizó el estudio.

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Principales resultados

El estudio señaló que esta población prefiere el café en el desayuno y toman en promedio una taza.

En el caso de las mujeres, el 44 % lo bebe solo en el desayuno y el 32 % tanto en el desayuno como a media tarde.

Mientras que los hombres, el 38 % lo hace solo en el desayuno y 27 % en el desayuno y a media tarde.

En tanto, el 85 % de los encuestados consume café al menos una vez al día, por causas como socialización, tradición, familia y cultura, lo cual obedece a que en el país ya no hay una economía agrícola.

De igual forma, los costarricenses han cambiado el lugar donde se reunían a tomar café, antes de los años 80, los hogares eran los puntos de encuentro para toda la familia, ahora, las personas prefieren ingerir esta bebida en los lugares de trabajo y en restaurantes, ya que la utilizan para socializar.

Del total de entrevistados, un tercio no toma café, sino que lo cambió por jugo.

“El papel de las mujeres comienza a cambiar; esta trabaja y estudia, el hogar es una acción conjunta de los padres, y los parientes ya no están cerca, como en las zonas rurales, en donde la madre todavía enseña a comer.

El proceso de cognición social cambia; además, el café ya no es un producto agrícola disponible casi gratuito, hay que comprarlo en la mayoría de los casos donde el ingreso regula el consumo debido al efecto combinado ingreso y accesibilidad. Hoy el consumidor además es seducido al consumo de otras opciones que antes no estaban disponibles”, mencionó.

A partir de estos datos, el investigador afirma que pueden esperar que, en un futuro, el café se convierta en una clase de “ritual rápido”, donde un café de buena calidad y un lugar agradable permita continuar socializando dentro de estos lugares.



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