Elon Musk volvió a encender el debate en la industria tecnológica al afirmar que la programación como profesión podría llegar a su fin antes de que termine 2026. Como es habitual en él, la declaración suena provocadora y hasta exagerada. Sin embargo, el avance acelerado de la inteligencia artificial en los flujos de desarrollo de software hace que la idea ya no parezca tan descabellada.
Durante años, programar fue una de las habilidades más demandadas y mejor pagadas del mercado. Pero hoy los modelos de IA son capaces de escribir código complejo, detectar errores, optimizar sistemas y hasta desplegar aplicaciones completas. Grandes compañías como Google, Anthropic y Microsoft ya integran inteligencia artificial en sus procesos internos para automatizar tareas que antes requerían horas —o días— de trabajo humano.
Ahora, otra empresa se suma a esta tendencia: Spotify.
Spotify y el experimento radical con IA
Durante la presentación de resultados del cuarto trimestre, el co-CEO Gustav Soderstrom sorprendió al afirmar que, desde diciembre de 2025, los principales ingenieros de la compañía “no han escrito ni una sola línea de código”. Según explicó, gran parte del trabajo técnico está siendo realizado por su herramienta interna de inteligencia artificial llamada Honk AI.
Honk AI está construida sobre Claude Code —desarrollado por Anthropic— e integrada con sistemas tipo “ChatOps” en Slack que automatizan los pipelines de desarrollo. En la práctica, esto significa que un ingeniero puede, desde su teléfono móvil y antes de llegar a la oficina, pedirle a la IA que corrija un bug o implemente una nueva función en la app de iOS. Una vez completada la tarea, el sistema envía la nueva versión lista para revisión y despliegue.
El rol humano no desaparece, pero cambia radicalmente: los ingenieros ya no escriben cada línea manualmente, sino que supervisan, validan y toman decisiones estratégicas sobre arquitectura y producto.
Resultados tangibles: velocidad y escala
Spotify asegura que su apuesta por la IA ya está dando frutos concretos. En 2025, la empresa lanzó más de 50 nuevas funciones y mejoras en su aplicación de streaming. En 2026, herramientas como playlists generadas por prompts, Page Match y About This Song fueron desarrolladas y lanzadas en cuestión de semanas.
Según Soderstrom, ese ritmo de innovación habría sido difícil de sostener sin la IA actuando como capa de soporte para los equipos de ingeniería. La inteligencia artificial no solo acelera la ejecución, sino que permite experimentar más y reducir los tiempos entre idea y producto final.
¿Desaparece la programación o evoluciona?
Volviendo a la predicción de Musk, la pregunta clave no es si dejará de existir el código, sino si dejará de existir el programador tal como lo conocemos hoy.
La evidencia apunta más hacia una transformación que hacia una extinción. Las tareas repetitivas, la escritura de código estándar y la corrección de errores comunes están siendo absorbidas por sistemas automatizados. Sin embargo, la toma de decisiones complejas, el diseño de sistemas, la visión de producto y la supervisión crítica siguen dependiendo de humanos.
En Spotify, la filosofía es clara: la IA ejecuta, las personas aplican criterio.
Este cambio refleja una tendencia más amplia en la industria tecnológica. A medida que la inteligencia artificial se integra profundamente en los flujos de trabajo, el perfil del desarrollador se desplaza desde “constructor manual de código” hacia “director y arquitecto de sistemas impulsados por IA”.
Un nuevo paradigma para 2026
¿Tiene razón Elon Musk? Es poco probable que la programación desaparezca por completo en 2026. Pero sí es evidente que el modelo tradicional del programador escribiendo miles de líneas manualmente está cambiando a gran velocidad.
La pregunta ya no es si la IA escribirá código —porque ya lo hace— sino qué habilidades necesitarán los profesionales para seguir siendo relevantes en este nuevo escenario. Pensamiento crítico, comprensión profunda de sistemas, capacidad de validación y diseño estratégico parecen ser las nuevas competencias clave.
Más que el fin de la programación, estamos presenciando el nacimiento de una nueva era: la del desarrollo asistido —y cada vez más automatizado— por inteligencia artificial.
