El CEO de OpenAI, Sam Altman, volvió a generar conversación durante su reciente visita al Indian Institute of Technology Delhi (IIT Delhi), donde ofreció una charla ante cientos de estudiantes en el Dogra Hall. Sus declaraciones, especialmente en torno al papel de los padres en la elección profesional de los jóvenes, provocaron risas, reflexiones profundas y un intenso debate en redes sociales en India sobre tradición, riesgo y el futuro del trabajo en la era de la inteligencia artificial.
¿Seguir siempre el consejo de los padres?
Durante su intervención, Altman cuestionó una noción muy arraigada en muchas culturas: la idea de que los padres deben ser la principal guía en las decisiones de carrera. Si bien reconoció que las generaciones mayores aportan valores fundamentales y lecciones de vida invaluables, advirtió que el mundo laboral está cambiando a una velocidad sin precedentes debido al avance de la inteligencia artificial.
Según explicó, puede ser poco realista esperar que quienes crecieron en contextos económicos y tecnológicos completamente distintos comprendan con exactitud cómo evolucionarán las profesiones en los próximos años. En un entorno impulsado por la IA, donde surgen nuevas industrias y modelos de negocio casi a diario, incluso los expertos pueden equivocarse en sus predicciones.
Con tono autocrítico, Altman comentó que ni siquiera él confiaría plenamente en su propio juicio respecto a la rapidez con la que ocurrirán los cambios. Añadió que, por lo general, los jóvenes suelen estar mejor posicionados para detectar nuevas tendencias, ya que crecen inmersos en ellas. Sus palabras fueron recibidas con una mezcla de humor y seriedad, y posteriormente se viralizaron en plataformas digitales, donde usuarios debatieron sobre el equilibrio entre respetar la tradición y asumir riesgos en un mundo incierto.
La importancia de la “agency” en la era de la IA
Uno de los conceptos centrales de su discurso fue el de “agency”, que puede traducirse como la capacidad de una persona para influir activamente en su propio destino. Para Altman, esta mentalidad —creer que el esfuerzo, la pasión y la iniciativa personal pueden cambiar resultados— es más relevante que nunca.
Reconoció que el entorno social y educativo no siempre fomenta esta actitud, ya que muchas veces se priorizan caminos preestablecidos y seguros. Sin embargo, insistió en que los incentivos para la iniciativa individual nunca habían sido tan fuertes como ahora. Gracias a las herramientas de inteligencia artificial, una sola persona motivada puede desarrollar productos, servicios o startups que antes requerían equipos enteros y grandes presupuestos.
En este nuevo contexto, la tecnología actúa como un amplificador del talento individual. La IA no solo automatiza tareas, sino que potencia la creatividad, acelera la ejecución de ideas y reduce las barreras de entrada para emprender. Para los estudiantes, esto significa que el margen para experimentar, innovar y crear impacto es mucho mayor que en generaciones anteriores.
Lecciones de los inicios de OpenAI
Altman también compartió anécdotas sobre los primeros días de OpenAI. Reveló que, en sus comienzos, la idea detrás de la compañía fue considerada poco realista e incluso ingenua por muchos observadores. Apostar por el desarrollo de inteligencia artificial avanzada con un enfoque en la seguridad y el beneficio general no parecía, en ese momento, una estrategia obvia de éxito.
Sin embargo, destacó que tener una idea impopular puede convertirse en una ventaja competitiva. Cuando pocos creen en una visión, también hay menos competencia. Lo fundamental, según subrayó, es la resiliencia: la capacidad de mantener la convicción frente al escepticismo y perseverar con paciencia y confianza.
Para los estudiantes del IIT Delhi, su mensaje fue claro: más allá de habilidades técnicas o títulos académicos, la resiliencia es probablemente la competencia más importante que pueden desarrollar. En un mundo cambiante, donde las certezas son escasas, la determinación y la capacidad de adaptación marcan la diferencia.
¿La IA reemplazará empleos?
Uno de los temas inevitables fue el temor a la pérdida de empleos debido a la automatización. Altman adoptó una postura equilibrada. Admitió que algunas profesiones desaparecerán, especialmente aquellas basadas en tareas repetitivas o fácilmente automatizables. Sin embargo, recordó que la historia demuestra que cada revolución tecnológica también crea nuevas oportunidades.
Desde la Revolución Industrial hasta la era de internet, cada gran salto tecnológico eliminó ciertos trabajos, pero dio origen a otros que antes ni siquiera existían. En la actualidad, muchos de los estudiantes presentes podrían terminar desempeñando profesiones que aún no han sido inventadas.
El desafío, por tanto, no es resistirse al cambio, sino prepararse para él. Esto implica desarrollar habilidades transferibles, pensamiento crítico, creatividad y, sobre todo, la disposición a aprender de forma continua.
Tradición, riesgo y futuro
La visita de Sam Altman al IIT Delhi no solo fue una conferencia tecnológica, sino una invitación a repensar cómo se toman decisiones en una sociedad que valora profundamente la estabilidad y la aprobación familiar. Su mensaje no fue un llamado a ignorar a los padres, sino a reconocer que el futuro puede requerir caminos distintos a los tradicionales.
En una India que se posiciona cada vez más como potencia tecnológica global, el debate sobre el equilibrio entre tradición y disrupción cobra especial relevancia. Las palabras de Altman dejaron una reflexión duradera: en la era de la inteligencia artificial, el mayor activo de los jóvenes no es solo su conocimiento técnico, sino su capacidad de actuar con iniciativa, asumir riesgos calculados y adaptarse a un mundo que cambia más rápido que nunca.
