La inteligencia artificial está provocando una escasez global de memoria y encareciendo la tecnología

Para finales de este año, el mundo podría enfrentarse a una realidad incómoda: no habrá suficientes chips de memoria para todos. Ni para laptops, ni para smartphones, ni siquiera para muchos sistemas empresariales. El responsable principal de esta situación es la inteligencia artificial (IA), cuya rápida expansión está transformando por completo el mercado de la memoria RAM a nivel global.

Según un informe de CNBC, la demanda de memoria ya no está impulsada principalmente por la electrónica de consumo, sino por el hardware especializado en IA de compañías como Nvidia, AMD y Google. Estas empresas, líderes en el desarrollo de aceleradores de IA, tienen prioridad para asegurar el suministro de memoria, dejando a los fabricantes de dispositivos tradicionales luchando por conseguir suficientes chips.

Tres empresas dominan el mercado

En el centro de esta tormenta se encuentran solo tres compañías: Samsung Electronics, Micron y SK Hynix, que en conjunto controlan casi la totalidad del mercado mundial de RAM. Esta concentración hace que cualquier cambio en la demanda tenga un impacto inmediato y global.

Sumit Sadana, jefe de negocios de Micron, lo resumió de forma clara: la demanda ha crecido mucho más rápido de lo que la industria puede producir. En sus palabras, el auge de la IA ha “superado con creces” la capacidad real de fabricación de los productores de memoria.

Los precios de la memoria ya se disparan

El impacto financiero de esta situación ya es evidente. En el último año, las acciones de Micron han subido un 247 %, y sus beneficios trimestrales se han triplicado. Samsung también ha anunciado que su beneficio operativo para el trimestre de diciembre se triplicará. Por su parte, SK Hynix habría asegurado la demanda de toda su capacidad de RAM para todo el año 2026.

Las proyecciones tampoco son alentadoras para los consumidores. La firma de análisis TrendForce estima que los precios de la DRAM podrían aumentar entre 50 % y 55 % en este trimestre en comparación con finales de 2025. En pocas palabras, la memoria se está volviendo cada vez más escasa y costosa.

Por qué la IA está vaciando el mercado

La clave de esta crisis está en la memoria de alto ancho de banda (HBM, por sus siglas en inglés), un tipo de memoria ultrarrápida utilizada en los GPUs modernos para IA. Micron, por ejemplo, suministra HBM tanto a Nvidia como a AMD.

Sin embargo, producir HBM tiene un costo oculto: por cada unidad de HBM que se fabrica, se “sacrifican” aproximadamente tres unidades de memoria RAM convencional, la misma que utilizan los teléfonos y laptops. Este intercambio está reconfigurando toda la cadena de suministro.

Los aceleradores de IA pueden usar cientos de gigabytes de HBM, mientras que los dispositivos de consumo utilizan cantidades mucho menores. A medida que aumenta la producción de HBM, disminuye la disponibilidad de memoria para el mercado tradicional.

Tom Hsu, analista de TrendForce, lo explica de forma sencilla: los clientes de IA son menos sensibles a los precios y generan márgenes mucho más altos, por lo que los fabricantes priorizan naturalmente este segmento.

El impacto en laptops y smartphones

La memoria ya representa alrededor del 20 % del costo de hardware de una laptop, frente al 10–18 % registrado a inicios de 2025. Este cambio ejerce una presión directa sobre los precios finales de los dispositivos.

Empresas como Apple y Dell ya enfrentan preguntas de sus inversionistas sobre si subirán precios o si absorberán los costos reduciendo sus márgenes. Apple ha minimizado el impacto por ahora, pero Dell ha reconocido abiertamente que sus costos están aumentando debido a la escasez de memoria.

Micron, por su parte, afirma que solo podrá cubrir cerca de dos tercios de la demanda a mediano plazo este año. Para 2026, el mensaje es contundente: su capacidad está completamente vendida.

Un cambio estructural, no temporal

Esta no es una interrupción pasajera en la cadena de suministro. Es un cambio estructural impulsado por la inteligencia artificial. A medida que los proveedores de la nube, los laboratorios de IA y los fabricantes de GPUs sigan consumiendo enormes cantidades de HBM, el resto de la industria tecnológica sentirá la presión.

Smartphones, laptops, consolas de videojuegos y servidores empresariales se verán afectados. Para finales de 2026, la memoria dejará de ser un componente barato e “invisible” y se convertirá en uno de los principales factores que determinen el precio de la tecnología.

Si la producción no escala de forma drástica, el apetito insaciable de la IA terminará siendo pagado, en última instancia, por los consumidores.