La industria de la inteligencia artificial atraviesa un nuevo capítulo de tensión entre sus principales protagonistas. Esta vez, el foco no está en modelos más potentes ni en avances técnicos, sino en un tema sensible para los usuarios: la publicidad dentro de los chatbots de IA. Anthropic, la empresa detrás de Claude AI, encendió la polémica tras lanzar una serie de comerciales durante el Super Bowl que muchos interpretaron como una crítica directa a OpenAI y su posible incursión en anuncios dentro de las conversaciones de ChatGPT.
Los comerciales de Anthropic y el mensaje oculto
Anthropic lanzó cuatro anuncios completamente nuevos, compartidos a través de la cuenta oficial de Claude en X (antes Twitter). Aunque en ninguno de los videos se menciona explícitamente a OpenAI u otra empresa, el mensaje es difícil de ignorar. En cada comercial, una persona solicita ayuda profesional y, en medio de la conversación, el experto introduce discretamente un anuncio publicitario, rompiendo la naturalidad del diálogo.
El mensaje final es claro y contundente: “Ads are coming to AI. But not to Claude” (“Los anuncios están llegando a la IA. Pero no a Claude”). Además, cada video inicia con una palabra cargada de significado emocional: Betrayal (Traición), Violation (Violación), Deception (Engaño) y Treachery (Alevosía). Términos que, según muchos usuarios, reflejan cómo se sintieron cuando OpenAI anunció que estaba probando publicidad dentro de las conversaciones de su chatbot.
La respuesta inmediata de OpenAI
La reacción de OpenAI no tardó en llegar. En cuestión de horas, Sam Altman, CEO de la compañía, respondió públicamente en X calificando los anuncios de Anthropic como “deshonestos” y “engañosos”. Altman aseguró que los comerciales presentan una versión distorsionada de cómo funcionarían los anuncios en ChatGPT.
“We are not stupid, and we know our users would reject that”, afirmó Altman, dejando claro que OpenAI no planea integrar anuncios de una forma tan intrusiva como la que muestran los videos. Según el directivo, la representación de Anthropic sugiere una experiencia que OpenAI jamás implementaría.
Acusaciones cruzadas y modelos de negocio
La polémica no terminó ahí. Altman fue más allá y lanzó críticas directas a Anthropic, acusándola de ser una plataforma costosa orientada a usuarios adinerados. También señaló que la empresa busca controlar la forma en que las personas utilizan la IA, citando como ejemplo restricciones que, supuestamente, impedirían a empleados de OpenAI usar herramientas como Claude Code.
Estas declaraciones reflejan una disputa más profunda: no solo se trata de publicidad, sino de modelos de negocio, accesibilidad y filosofía sobre el rol que debe jugar la inteligencia artificial en la vida cotidiana.
La postura firme de Anthropic frente a la publicidad
Junto con los anuncios, Anthropic publicó un extenso artículo en su blog explicando su visión sobre la publicidad en los chatbots. La empresa fue tajante: Claude seguirá siendo libre de anuncios.
“Claude no mostrará enlaces patrocinados junto a las conversaciones, ni sus respuestas estarán influenciadas por anunciantes o incluirán colocación de productos de terceros que los usuarios no hayan solicitado”, afirmó la compañía.
Anthropic sostiene que insertar anuncios, ya sean generales o personalizados, dentro de un chatbot resulta inapropiado. A diferencia de otras plataformas, los usuarios suelen compartir información personal, contexto detallado y situaciones sensibles cuando interactúan con una IA conversacional. Para la empresa, este nivel de apertura podría volver a las personas más vulnerables a la manipulación si las respuestas estuvieran condicionadas por intereses comerciales.
Un debate que recién comienza
La controversia entre Anthropic y OpenAI pone sobre la mesa una pregunta clave para el futuro de la inteligencia artificial: ¿puede coexistir la publicidad con la confianza del usuario? Mientras algunas compañías buscan monetizar a través de anuncios, otras apuestan por modelos de suscripción y experiencias completamente libres de intereses comerciales.
Lo cierto es que, a medida que los chatbots se integran cada vez más en la vida diaria, las decisiones sobre cómo se financian y qué límites éticos se imponen serán determinantes. Esta “guerra de anuncios” no solo enfrenta a dos gigantes de la IA, sino que también anticipa un debate que marcará el rumbo de la industria en los próximos años.
