La pieza que le falta a Gemini: el acceso a los mensajes

Google ya tiene gran parte del rompecabezas de la inteligencia personal armada. Gemini y el llamado AI Mode cuentan con acceso a una enorme cantidad de datos a través de servicios como Gmail y Google Photos. Correos con recibos, confirmaciones de pago y reservas; fotos que revelan hábitos, gustos y preferencias visuales. La base para una IA verdaderamente personal ya existe. Sin embargo, hay un vacío clave que limita su potencial: la mensajería.

Por qué la mensajería es clave para Gemini

Gmail es excelente para la documentación formal y Google Photos captura bien las preferencias del mundo real, pero ninguno refleja cómo se mueve la vida social de las personas en tiempo real. Las conversaciones cotidianas son el espacio donde se organizan planes de último minuto, se comparte una ubicación “sobre la marcha”, se envía una foto rápida, un enlace interesante o una dirección escrita sin formato alguno.

Ese tipo de información rara vez termina en el Calendario o en una nota estructurada, pero es precisamente la que define cómo vivimos y planificamos. Sin acceso a ese contexto dinámico y humano, Gemini solo puede ser reactivo, no verdaderamente proactivo.

El primer paso en Android

En Android, Google ya ha dado un paso en esa dirección. Google Messages incluye una opción voluntaria de Personal Intelligence que permite a Gemini acceder a las conversaciones. La idea es clara: si la IA puede “ver” lo que se dice en los chats, puede ofrecer recordatorios, sugerencias y acciones más útiles y oportunas.

El siguiente paso lógico sería la creación de un hub unificado, un espacio donde resurja todo lo que otros te envían: direcciones, enlaces, fotos, ubicaciones y confirmaciones, independientemente de cuándo o cómo se compartieron.

El gran obstáculo: las apps de terceros

Aquí aparece el verdadero problema. Gran parte de las conversaciones más importantes no ocurren en Google Messages, sino en plataformas de terceros como WhatsApp o Telegram. Dado que Meta tiene sus propias ambiciones en inteligencia artificial, una colaboración profunda con Google parece poco probable.

La situación se complica aún más en el iPhone. En iOS, Google carece del acceso a nivel de sistema que sí tiene Apple, lo que limita drásticamente la posibilidad de integrar la mensajería en la experiencia de Gemini.

El pasado complicado de Google con la mensajería

Este desafío también está ligado a la historia poco consistente de Google en este terreno. Tras abandonar Hangouts, la compañía fragmentó sus esfuerzos entre múltiples apps, separando chat y video, reemplazando Duo por Meet y dejando a Android sin una solución de comunicación personal tan ubicua como FaceTime en el ecosistema de Apple.

Aunque Google Meet ofrece funciones interesantes impulsadas por IA, nunca logró una adopción casual masiva. Sigue siendo percibido como una herramienta para reuniones, no para la comunicación diaria entre amigos y familia.

¿Puede Google Chat ser la respuesta?

Google Chat, por su parte, ya permite el uso con cuentas personales, pero su enfoque es demasiado empresarial. Su estructura, similar a Slack y pensada como alternativa a plataformas corporativas hoy desaparecidas como HipChat, no encaja con la informalidad de la mensajería cotidiana.

Una plataforma de mensajería ligada a identidades basadas en correo electrónico —en lugar de números de teléfono— podría ofrecer mayor portabilidad y coherencia con el ecosistema de Google. Sin embargo, el gran desafío sigue siendo el mismo: la adopción masiva.

El contexto que define el futuro de la IA personal

Si Google quiere que Gemini evolucione de un asistente inteligente a una verdadera inteligencia personal, la mensajería no puede seguir siendo un punto ciego. Los chats son donde ocurre la vida en tiempo real. Sin ellos, incluso la IA más avanzada seguirá entendiendo solo una parte de quiénes somos y cómo nos organizamos.

La pregunta ya no es si Google necesita resolver la mensajería para potenciar a Gemini, sino si será capaz de hacerlo en un ecosistema fragmentado y dominado por rivales con intereses propios.