Tras la reciente confusión generada en torno a Gmail y el uso de inteligencia artificial por parte de Google, Samsung ha decidido reforzar un mensaje que le resulta familiar: el control del usuario como eje central de la experiencia con IA. Durante el CES, la compañía surcoreana se presentó como un contrapeso frente a los sistemas de inteligencia artificial opacos, impulsando lo que denomina “trust-by-design” (confianza desde el diseño), en un momento en el que muchos usuarios de Android no tienen claro cómo, dónde o incluso si sus datos están siendo utilizados para entrenar modelos de IA.
El episodio de Gmail estalló rápidamente tras una afirmación falsa que aseguraba que Google estaba recopilando correos electrónicos de manera encubierta para entrenar Gemini. Incluso los analistas tecnológicos más experimentados tuvieron dificultades para separar los hechos de la ficción. Aunque Google aclaró posteriormente la situación, el daño ya estaba hecho. Más allá del caso puntual, el incidente dejó al descubierto un problema más profundo: la gran mayoría de los usuarios no tiene una visión clara de cómo la inteligencia artificial utiliza sus datos.
IA híbrida: la elección como principio clave
Según Samsung, la respuesta está en la claridad y en la capacidad de elegir. Su enfoque se basa en la IA híbrida, un modelo que divide las tareas entre el procesamiento local en el dispositivo y el uso de la nube. La idea es sencilla: los datos personales sensibles deberían permanecer en el dispositivo siempre que sea posible, mientras que la IA en la nube se utiliza solo cuando se requiere mayor potencia o escalabilidad.
De acuerdo con la compañía, este planteamiento permite a los usuarios disfrutar de funciones avanzadas de inteligencia artificial sin ceder automáticamente su información a servidores remotos. Más importante aún, ofrece la posibilidad de entender qué ocurre “bajo el capó”, algo que suele faltar en muchos servicios actuales.
Este posicionamiento no es nuevo para Samsung. Mucho antes de que la IA generativa se popularizara, la empresa ya utilizaba el procesamiento en el dispositivo como un elemento diferenciador frente al enfoque más dependiente de la nube de Google. La ironía es que ahora Google también ha adoptado un modelo híbrido, en parte porque las circunstancias y la presión de los usuarios así lo han exigido.
La confianza no es solo marketing
“La confianza en la IA comienza con una seguridad demostrada, no prometida”, afirmó Shin Baik, líder de la plataforma de IA de Samsung. En ese sentido, destacó a Samsung Knox, la plataforma de seguridad de la compañía, como la base de esta estrategia. Sin embargo, Samsung también subraya que la confianza no depende únicamente del dispositivo, sino de todo el ecosistema.
Y ahí radica el verdadero desafío: la ejecución. El concepto de “IA híbrida” suena tranquilizador, pero en la práctica es complejo. No siempre es evidente cuándo una acción del usuario se procesa localmente o cuándo se envía a la nube. Los paneles de privacidad suelen estar ocultos en los menús de configuración, las opciones para desactivar funciones son confusas y los datos circulan entre plataformas, aplicaciones y servicios.
El susto con Gmail dejó esto en evidencia. Muchos usuarios de Gemini no sabían qué datos se almacenaban, cuáles se utilizaban para entrenamiento o cuáles permanecían en el dispositivo. El miedo no se centró únicamente en Gmail, sino en la incertidumbre general.
La dependencia de Gemini
A esta situación se suma otra capa de tensión. La misma semana en que Samsung defendía la opcionalidad y el control del usuario, Reuters informó que la empresa planea duplicar la cantidad de dispositivos Galaxy con funciones de Galaxy AI, impulsadas en gran medida por Gemini de Google.
Esto plantea una pregunta incómoda: si la experiencia de IA de Samsung depende en gran medida de Gemini, ¿cuánto control real tiene sobre los flujos de datos, especialmente cuando entra en juego el procesamiento en la nube?
Para los usuarios de Android, la realidad es compleja. La IA en un teléfono Galaxy no es solo IA de Samsung: es una combinación de Samsung, Google y múltiples servicios de terceros. Comprender a dónde va la información requiere un esfuerzo que la mayoría de las personas no está dispuesta a realizar.
¿Qué significa esto para los usuarios?
No existen respuestas simples. El mensaje de Samsung va en la dirección correcta y la IA híbrida es claramente preferible a una dependencia ciega de la nube. Sin embargo, mientras los sistemas de IA no sean radicalmente más transparentes por defecto, la responsabilidad seguirá recayendo en los usuarios.
Quienes se preocupan por la privacidad deberán adentrarse en los ajustes, entender qué se procesa localmente y ser cautelosos con lo que comparten. De lo contrario, estarán depositando su confianza en una red vasta y compleja de plataformas con la esperanza de que actúen de manera responsable.
El incidente de Gmail no fue realmente sobre Gmail. Fue un recordatorio de que, en la era de la inteligencia artificial, la confianza se rompe con mayor rapidez cuando los usuarios no saben qué está ocurriendo. El desafío de Samsung ahora es convertir su discurso de trust-by-design en algo que las personas puedan ver, comprender y controlar de verdad.
